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junio 27, 2016 9:00 pm

El Casino y la baja moral

Según el investigador Oscar Bautista, en su libro Ética y Política: valores para un buen gobierno: “Una baja moral y una baja motivación en los individuos, fomenta actitudes antiéticas, situación que a la vez se refleja en una baja calidad en la operación de las instituciones. La ética es el mínimo exigible para asegurar una honestidad y una responsabilidad en el empleo público”. Algo parecido a lo que ha sucedido en el Instituto de Juego y Casinos de Mendoza, donde son muchos los funcionarios sospechados de corrupción, entre ellos, el actual diputado Carlos Bianchinelli, máximo responsable del instituto en representación del FpV. La nueva conducción ejercida por Josefina Canale está sacando a la luz la desfachatez con que se movían los anteriores responsables de ese ente.

Contratos millonarios con empresas privadas encargadas de auditar máquinas tragamonedas, una planta de personal aumentada para beneficiar a amigos, parientes, militantes y acomodados por el gobierno de turno, millones gastados en pautas publicitarias, rumores de un loteo privado en Potrerillos donde convivirían croupiers, jefes de mesas y encargados de los videos de juegos. Un casino que increíblemente da pérdidas, algo que no sucede en ningún lugar del mundo.

Mientras tanto, hay políticos opositores que en vez de tratar de ayudar a dilucidar quiénes fueron los responsables de tal desmanejo, se pelean por ubicar un director de su sector interno partidario en la conducción del mismo.

El empeño de esta nueva conducción por cambiar la imagen del Casino, llevó a denunciar y castigar a dos funcionarios que sobrefacturaron millones de pesos, de esa forma Gonzalo Jerez y Carlos Cardone son al menos dos de los muchos que seguirán el mismo camino. Al menos, la conducción de Josefina Canale hace presagiar que se combatirá la baja moral en un lugar donde los réditos de las ganancias tienen que ir a parar a la salud pública de todos los mendocinos, ni más ni menos..

El desacreditado Paco Pérez

“Ninguna disciplina está tan desacreditada como la política. Muchos individuos han participado en ella sin tener ni información ni experiencia, han contribuido a su deterioro. Se ha corrompido tanto que se ha caído en situaciones grotescas, hasta el punto de convertirse en una especie de pasarela en las que las personas sin respeto por la investidura que les confiere un cargo público, desfilan de manera indebida”, expone también Bautista en su obra. Y sin ir muy lejos nos preguntamos –para ilustrar el fragmento citado– qué antecedentes tenía en su haber para que una persona como Paco Pérez fuera el gobernador de nuestra provincia.

Fue un funcionario al que la candidatura le llegó de arriba, por un dedo elector de la Casa Rosada, mientras tanto lo padecieron todos los mendocinos, y aún hoy se trata de ordenar el desquicio que quedaron en las finanzas del Estado, con deudas por doquier, obras inconclusas, casas adjudicadas sin siquiera estar iniciada su construcción, aumento desmesurado de la planta de personal, pozos petroleros adjudicados en forma sospechosa, incremento desmesurado de su patrimonio personal, etcétera.

Habría que investigar qué lleva a una persona a tratar de conquistar lugares de poder si nunca en su vida fue un militante político, si nunca se preparó para ello.

El ejemplo del ex gobernador Pérez debe servir para nunca más volver a cometer el mismo error. Advenedizos como él hacen caer en el descrédito a toda la política, y después se hace difícil y cuesta arriba volver a hacer que la gente crea en sus funcionarios.

Policías ambiciosos

“El disfrute individual del dinero y los bienes materiales, sin duda atrae mucho más que el goce colectivo de los mismos. Pensar en uno y no en los otros es la característica de algunos individuos modernos. Una sociedad sin recursos éticos genera una transformación en la conducta de sus miembros, basada en los antivalores. Lo que es antiético e inmoral, al extenderse en su práctica diaria, se torna normal e incluso es visto positivamente: la inmoralidad atrae actos innobles”, es otro de los puntos expuestos por el investigador en su obra, que nos lleva a relacionarlo directamente con el accionar de algunos integrantes de la Policía de nuestra provincia.
Por suerte hay muchos que se asquearon de esas prácticas diarias que se habían hecho costumbre en varios comisarios generales y decidieron denunciarlos.

Es bueno aclarar que la corrupción que rodea a la Policía viene de años, abarcando toda la democracia desde el 83 e incluso de épocas del proceso militar de los años 70. Por eso viene bien este cambio en la actitud para enfrentar los problemas y sin titubeos mandar a pasiva a jefes policiales como Edgardo Mestre, Víctor Loyola, Darío Urrutia y Gustavo Garis, todos ellos sospechados de robar millones de pesos de las arcas del Estado, producto de servicios extraordinarios que nunca cubrieron.

Es menester aclarar que estas prácticas eran conocidas por muchos, pero hasta ahora nadie le ponía el cascabel al gato. Fueron el Ministerio de Seguridad y la Inspección General de Seguridad los que asumieron toda la responsabilidad que implica denunciar a personajes de este rango.

El caso más grave es el del otrora poderoso comisario Gustavo Garis de la Distrital 6 que cubre la seguridad de Las Heras, Guaymallén y Lavalle, ya que su arma reglamentaria fue encontrada en poder de delincuentes denominados “piratas del asfalto”, sospechándose connivencia por parte del uniformado con los malvivientes.

La gravedad de estos hechos se ve aumentada por tratarse de miembros de las fuerzas de seguridad que son quienes, en teoría, nos tienen que brindar protección. Es de esperar que las investigaciones avancen, que haya más uniformados dispuestos a dar una mano con denuncias que en definitiva sirvan para cambiarle la cara e imagen a la Policía en general, que se vuelva a hablar de eficiencia y no sea noticia por sus jefes enriquecidos viviendo en barrios privados y con autos de alta gama, mientras el policía honrado convive con delincuentes a la vuelta de su casa.

El estilo Macho

“La gravedad de restar importancia a los valores éticos, radica en el hecho que las personas que durante su infancia y su juventud viven al margen de estos principios, difícilmente los aceptarán una vez alcanzada la madurez”, dice el autor en otros de sus conceptos para referirse a la ética personal. Algo muy parecido a la actitud asumida y la forma de enfrentar un problema en el supermercado Walmart por parte del gremialista Roberto Macho, quien en vez de conducirse en forma madura y hacerse responsable del ilícito menor cometido en el mencionado centro de compras, optó por negarlo y de ese modo poner en evidencia su catadura moral.

Operaciones políticas

La frase más utilizada por varios personajes que se ven sospechados de corrupción y por algunos defensores a ultranza de lo indefendible –como el diputado justicialista Mario Díaz–, es “operación política”, algo que no cree nadie, y que es usada como pretexto para no hacerse cargo de sus actos y que por estos tiempos esgrimen con liviandad los comisarios Gustavo Garis, Edgardo Mestre, Víctor Loyola y Daniel Urrutia; los funcionarios Sergio Salgado, Luis Lobos, Marcelo Costa, Walter Vázquez, Pedro Sánchez, Gonzalo Dávila Juan Gantuz, Marcos Zandomeni, Carlos Bianchinelli y Carlos López Puelles; el presidente del Concejo Deliberante santarrosino Celso Reta y hasta el mismísimo Paco Pérez, investigado por la Justicia por adjudicaciones de áreas petroleras.

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