montaña

agosto 2, 2014 8:54 am

Defender el suelo de su mal uso y de la desertificación, repensar zonas agrícolas de acuerdo al corrimiento de la frontera climática, tecnificar el riego, alentar el buen uso del agua en los hogares, así como la construcción de viviendas y edificios sustentables son algunas de las soluciones debatidas por la gente que quedan como conclusiones del Encuentro de Cambio Climático desarrollado en Mendoza.

Más de 400 personas participaron de las dos jornadas del Encuentro de Cambio Climático organizado por el Ministerio de Tierras, Ambiente y Recursos Naturales de Mendoza. Conferencistas internacionales y panelistas de todos los ámbitos precisaron la realidad local, nacional y global. En el cierre del Encuentro, el ministro Guillermo Elizalde resumió dos días de deliberaciones marcando que “la dura realidad que hemos vista reflejada no se cambia en un mes ni en un año, pero deben iniciarse acciones urgentes para frenar ciertos problemas y generar otras a largo plazo. Lo que surja, a nivel local o nacional, debe ser considerado como política de estado”.

En sus exposiciones, científicos e investigadores del sector académico fueron dibujando una realidad que impactó tanto por los pronósticos futuros como por lo que ya está afectando al mundo. Luego, cada problemática fue puesta a consideración de los participantes en talleres desde donde surgieron líneas de acción para repensar el futuro de Mendoza y de la región.

Las conclusiones serán presentadas por Elizalde, quien es vicepresidente de la comisión de Cambio Climático del Consejo Federal de Medio Ambiente, en la próxima reunión nacional del Cofema y serán expuestas ante los países de América Latina y el Caribe en setiembre, durante la cumbre de Mendoza.

Conclusiones

La gente pidió que la desertificación, por ejemplo, sea considerada como emergencia ya que conlleva desastre acumulativo. Propusieron crear un observatorio provincial sobre cambio climático y marcaron la necesidad de aprobar el Plan de Ordenamiento Territorial para organizar rápidamente el uso del suelo. La falta de agua será cada vez más acuciante según los investigadores. Por esto algunas de las conclusiones fueron fortalecer los consejos de cuenca, fomentar la aplicación de instrumentos económicos que permitan a los pequeños productores que se tecnifiquen y alentar el uso racional del agua en los hogares.

El agro y la industria están marcados a nivel mundial como las actividades con mayor cantidad de emanación de CO2. En este sentido, los participantes del Encuentro pidieron desarrollar energías alternativas para sustentar la producción y la reactivación de la red ferroviaria para el transporte de alimentos, frutas, verduras y envasados locales. Algo que se remarcó fue la posibilidad existente de adelantarse al fenómeno climático comenzando a reducir los niveles de emisión de gases nocivos, para que al hacerlo en forma paulatina sea socialmente viable.

Las soluciones posibles que quedaron de las jornadas de discusión incluyen alentar tributariamente (tasas ecológicas) acciones como el mejor uso del recurso hídrico o la construcción de viviendas sustentables (las que utilizan energía solar para calefaccionar e iluminar los ambientes, que cuentan con aislamiento térmico y que son construídas orientadas para una mejor iluminación natural).

El mal uso de pesticidas y agroquímicos tóxicos también fue marcado como una práctica que requiere de controles profesionales urgentes, y la solución para esto sería el fomento a la producción orgánica y el autoabastecimiento alimenticio mediante huertas familiares.

Una nueva forma de vivir

Rezonificar cultivos fue uno de los aportes que llegó desde el sector científico. De hecho, Margarita Astrálaga anticipaba que el cambio de clima llevará a que regiones que históricamente se han dedicado a la producción de un alimento tal vez ya no puedan hacerlo y, en cambio, otras que nunca antes hubieran podido hacerlo en unos años sean los nuevos sectores productivos. Los investigadores han dicho que esto requerirá una profunda visión de nuestros recursos como tierra, suelo, agua, clima y repensar estratégicamente cómo continuar desarrollando la economía local. Del mismo modo, las energías llamadas limpias, como la hidroeléctrica y eólica, quedaron como puntos importantes a tener en cuenta.

En Mendoza, estos dos días se habló de una nueva forma de vida hacia la que tendría que avanzar la humanidad para sobrevivir a los cambios que ya están haciendo daño al planeta. Algunas medidas parecen futuristas como relocalizar grupos urbanos que vivan en zona de riesgo y llevarlos a ambientes rurales; otras son más cercanas como ampliar la red de ciclovías en las ciudades, obligar al uso de transporte público y eléctrico o legislar para restringir los envases descartables.

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