milagro-sala

diciembre 27, 2016 11:20 am

Quizá sea uno de los puntos más fuertes que hoy vive el país. Tan fuerte que se introduce en cualquier momento, circunstancia o debate, en público o privado. Y casi en la mayoría de las veces con altisonantes expresiones subidas de tono que muestran una incomprensible división de los argentinos.

Es parte de un legado que se ha pegado de tal forma a la vida de la nación, que hasta hace ininteligible entender, saber e interpretar lo correcto de lo incorrecto; de lo legal e ilegal. Con el colmo de hasta asumir la división de poderes tal cual fija con claridad la constitución. Todo un tema que también tiene encerrado el mezquino accionar en las sombras de esa política que aplica metodologías con el solo de fin de embarrar el estado democrático. Sus fines son absolutamente sectarios y absolutistas, cuyo único fin es producir caos para que nada se sepa y no se apliquen esas leyes que corresponden a un estado democrático y a una nación sana en sus instituciones y procederes.

El estado kirchnerista fue concebido de esa manera. Una fenomenal estructura que producía en su interior todo tipo de vandalismo político, social y económico. Por eso y a pesar de haberse ido del poder formal, continúan mostrando sus creadores que todo lo que está fuera de él es perverso, sectario y lejos de los derechos humanos. Con esa idea y actitud fue gobernada una acotada República Argentina en los últimos 11 años. Allí donde pulularon con impunidad institucionalizada los Báez, los Jaime, los Boudou, los López, los Schoklender y los Capaccioli.  Parte integrante de una brigada de testaferros que robaron dinero de los argentinos para ellos y para la corona.

Ante todo eso que hoy investiga la justicia con “cuestionada lentitud”, pero que investiga al fin, convivió la dirigente social Milagro Sala. Mujer que tras una serie de hechos que afectaron el campo laboral y social en la provincia de Jujuy, sobre todo con la crisis que sobrevino a la privatización de Altos Hornos Zapla, fundó en 1999 dentro de la CTA la organización “Tupac Amaru”.

La llegada del kirchnerismo al gobierno de la nación sirvió de plataforma para que rápidamente la Tupac Amaru se expandiera por todo el país con más de 80 mil afiliados. Milagro Sala había logrado instalarse con un poder que recibió el plácet de llegada directa al selecto “círculo k” y todos los beneficios que ello implicaba. Esto fue clave para comenzar a recibir millones y millones de pesos para acciones sociales y construcción de viviendas. Con esta acción y el poder de la misma la organización social y su líder aglutinaron miles de humildes ciudadanos a los que se los cooptaba para construir viviendas para ellos y para otros. Todo bajo una premisa sine qua non, ser parte del grupo de choque en todo acto político del kirchnerismo y contra cualquier dirigente de la oposición. Aspecto que se desprende de desgarradores relatos que entre lágrimas han comenzado a efectuar parte de esos temerosos y sometidos ciudadanos. Gente que aseguran cómo eran inducidos a golpes a realizar todas aquellas tareas que la organización les exigía sin límites y con prepotencia, sopesa de perder todo tipo de posibilidad de casa propia y ayuda social.

Milagro Sala debe enfrentar y responder por dos cuestiones: la dura historia de país de los últimos años en la que ella fue protagonista; y el cúmulo de causas por las que la justicia comenzó a procesarla. Sobre esto último y de acuerdo a informes que realizaron organismos como la Auditoría General de la Nación y la Oficina Anticorrupción de la Provincia de Jujuy, la líder de la Tupac manejó fondos del orden de los $ 1.400 millones para construcción de miles de viviendas, específicamente 8.500 solo en la provincia de Jujuy. Donde hoy se muestran no más de 1.600 terminadas y caso 450 sin terminar. Aspecto que se repite sistemáticamente en todas las provincia donde la Tupac Amaru hizo pié, como la provincia de Mendoza, por ejemplo.

La otra vertiente de fondos que recibía Sala, era por ayuda social, allí también la líder social no puede justificar los destinos de la misma. Por ello la justicia tiene pruebas de bancos jujeños, como la sucursal del banco nación, de donde se retiraban cifras importantes que en la mayoría de los casos no bajaban de los $ 30 millones.

Milagro Sala está detenida procesada y siendo enjuiciada por amenazas, instigación a la violencia, asociación ilícita y otros aspectos no menos graves. Puntos por los que la justicia debe ajustarse al derecho objetivo de investigar y juzgar. Del mismo modo que la líder social de allanarse a la investigación y el derecho a demostrar su inocencia. Procedimiento que debería ser así, como lo es en cualquier circunstancia y causa en todo el territorio nacional. Que en este caso, increíblemente no lo es y que tiene en vilo al país y su endeble paz social. Algo que a esos oscuros sectores políticos (de los que expresábamos al principio) no les conviene que continúe ventilándose. Sectores que están utilizando todo tipo de maniobras dentro y fuera del país para que la líder social sea liberada. Acción de la que inadmisiblemente cayeron instituciones internacionales como la ONU o la OEA, quienes han peticionado al gobierno argentino la pronta liberación de Milagro Sala. Pedido que no tuvo considerandos, y si, llamativos contenidos que se sustentan en derechos internacionales que le asisten a presos políticos.

Hoy el país necesita paz. Una paz que tiene base de sustentación en la sensatez y coherencia de la clase política opositora y oficialista. Fundamentalmente de la primera. Los argentinos necesitan saber qué pasó en los últimos años de vida de la nación y quienes produjeron esa fenomenal estafa sobre los fondos públicos de Argentina. Solo la justicia y el resguardo democrático a la división de poderes harán que eso sea posible. Donde no hay lugar a la especulación y a los golpes bajos a las instituciones de la nación.

Milagro Sala no es ni presa, ni perseguida política, como no lo son López, Jaime y Báez. Como no lo serán Amado Boudou, Cristina Kirchner y quienes tengan que someterse al debido proceso de la justicia. Único sitio para saber si es culpable o inocente. Único poder que hoy más que nunca necesita ser fortalecido con el mismo respeto de los otros dos poderes del estado. Con el mismo respeto que merece la verdadera democracia que todo un país definitivamente eligió.

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