messi irán 2

junio 22, 2014 9:54 am

Hace un par de años, por cuestiones de crecimiento y de nueva identidad, la tira deportiva radial que conduzco por Estudio Cooperativa FM91.7 cambió de nombre. A la hora de las ideas, uno de nuestros operadores técnicos, Guillermo López, sugirió Minuto 91. Tenía que ver con la frecuencia de la emisora y pensamos en el concepto de que los partidos terminan o continúan en el análisis del programa. Los encuentros tienen 90 minutos de duración y el siguiente lo vivías los lunes a partir de las 6 de la tarde.

Resulta que un tal Messi lo fue re significando, ya que en su temporada 2012-13 alcanzó la cima, conduciendo al Barcelona a quedarse con la Champios League, la Copa del Rey y por supuesto la Liga Española. El dato es que Lionel Messi logró la extraordinaria cifra de 91 tantos en la temporada y por supuesto se convirtió en otro de los motivos del nombre de la tira.

Hace unas horas, la Selección argentina superó a Irán por 1 a 0. Esperábamos una goleada: las especulaciones marcaban que debíamos superar al novato equipo asiático por 4 o 5 goles. Sin embargo, la victoria albiceleste tuvo ribetes épicos, ya que no sólo le costaba generar peligro en el arco iraní, sino que de no ser por la magnífica actuación de Sergio Romero estaríamos hablando de batacazo.

Con el esquema que conocemos y pedíamos todos, el famoso 4-3-3. Con los nombres que pedimos todos –jugadores, periodistas e hinchas– estuvimos más cerca del escándalo que del trámite. Porque así fue interpretado este encuentro previamente por los 40 millones de especialistas que tiene este noble suelo.

El rendimiento colectivo nunca existió, fue nulo, igual a 0. Sí, cero. Impreciso, con falta de movilidad y de sintonía fina se mostró el encumbrado equipo nacional. Enfrente, un ordenadísimo Irán, que contaba con dos aliados: el reloj y la desesperación de su rival mientras corría el tiempo. La fluidez brillaba por su ausencia en la tarde de Belo Horizonte y los dirigidos por Sabella se impacientaban, principalmente su as de espadas, un tal Messi.

En el complemento las cosas se pusieron más difíciles. Argentina cayó en el embudo propuesto por  su rival, que ejecutaba su plan a la perfección: cortar circuitos y después ver. Irán se fue soltando y de a poco fue transformando a Romero en la figura del encuentro.
La historia venía torcida para el gran favorito. 
La idea de juego nunca apareció, las individualidades tampoco, pero en el minuto 91 apareció la figura casi ficticia de Messi. Fastidioso durante el tiempo reglamentario, lejos de su nivel e impotente por la imposibilidad de crear que le negaban rivales y compañeros. Lo cierto es que el “enano frotó la lámpara”, tal cual dijo Romero finalizado el encuentro, abrió el botín del pie zurdo, acomodó el cuerpo y entrando de derecha al centro soltó la pierna para una nueva conquista histórica de alguien que se propuso hacer historia en tierras brasileñas.

Hoy tenemos otro motivo del por qué llamamos así a MINUTO 91 y del por qué Messi resignifica todo el tiempo al fútbol./ Gabriel Landart

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