Monóxido

julio 6, 2015 5:08 pm

Las bajas temperaturas invitan a calefaccionar ambientes y con ello aumenta el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono (CO), un gas venenoso que mata a más de 200 argentinos al año y que se produce por la combustión incompleta de gas natural, leña, carbón, kerosene, alcohol o nafta.

Es decir, este gas tóxico puede producirse por el mal funcionamiento de estufas, calderas, calefones, termotanques y cocinas a gas natural o también por la emisión que proviene del uso de leña o carbón. Su inhalación puede matar porque cuesta percibirlo, es por ello que deben tomarse precauciones a fin de evitar que contamine la casa.

Cabe destacar que, por lo general, la presencia de CO responde a mal estado de las instalaciones, insuficiente ventilación o instalación de artefactos en lugares inadecuados. No obstante, también existen casos que devienen de la exposición a gases de escapes de autos o al humo de un incendio. Lo cierto es que si la cantidad de oxígeno es insuficiente, la combustión es incompleta y genera monóxido de carbono.

Son alrededor de 2500 casos los que se registraron el año pasado en Argentina, de los cuales 200 fueron letales. Los accidentes por intoxicación responden en un 87 % a calefones, un 8 % a calefactores y un 5 % a cocinas.

Este gas ingresa al cuerpo mediante la respiración, llega primero a los pulmones y luego se incorpora a la hemoglobina del glóbulo rojo presente en la circulación sanguínea. Esto provoca el desplazamiento del oxígeno y la producción de carboxihemoglobina. Al disminuir el oxígeno, primero afecta al cerebro con síntomas como mareos, náuseas y vómitos; luego perjudica al corazón, lo que incrementa el riesgo de sufrir arritmias cardíacas y/o infarto de miocardio y muerte.

El CO es peligroso porque los sentidos no lo detectan, carece de olor, color y sabor, tampoco irrita la nariz ni los ojos, de allí que se lo considere un asesino silencioso. Sin embargo, su presencia causa la sensación de “falta de aire” en el ambiente. Esta característica tan peligrosa hace vital el reconocimiento de sus síntomas generales:

– Dolor de cabeza.

– Náuseas y vómitos.

– Mareos acompañados de cansancio.

– Letargo o confusión.

– Desmayo o pérdida de conocimiento.

– Alteraciones visuales.

– Convulsiones.

– Estado de coma.

Es preciso tener en cuenta que cada grado de intoxicación posee síntomas propios que la manifiestan:

– SOBREAGUDA: síntomas ausentes porque el paciente muere en pocos minutos. La concentración del monóxido en el ambiente es muy elevada.

– AGUDA: los primeros síntomas son cefaleas, náuseas, vómitos, calambres, convulsiones, infarto de miocardio y daño hepático.

-SUBAGUDA: el paciente está expuesto a poca concentración de CO durante varios días. Los síntomas son: cefaleas, mareos, vómitos, alteración digestiva e irritabilidad; los que derivan en cuadros clínicos más complejos. Por lo general, estos síntomas dificultan un diagnóstico de intoxicación por lo que el paciente suele tener secuelas en el tiempo.

– CRÓNICA: se da cuando una persona está expuesta a pequeñas concentraciones de monóxido de carbono durante meses e incluso años. El síntoma principal es la cefalea crónica que no mejora con analgésicos pero también se manifiesta: trastornos de conducta, síndrome parkinsoniano,  pérdida de estabilidad, cansancio, insomnio,  calambres generalizados, vértigo, temblores, pérdida del olfato, disminución de la agudeza visual, alteración en la visión de los colores y cuadros psiquiátricos. A este tipo de intoxicación crónica se la conoce como “enfermedad simuladora”, lo que dificulta su diagnóstico.

Por otro lado, existen tres tipos fundamentales de intoxicaciones: las que se producen en la vivienda en la que se habita, las que se dan en viviendas eventuales (vacaciones o fines de semana) y las que se ocasionan en el auto.

Lo principal a tener en cuenta es que la mayoría de los casos se pueden evitar y prevenir con medidas sencillas y conductas responsables:

* Instalar y hacer revisar en forma periódica los artefactos por un gasista matriculado.

* Verificar que la llama de los artefactos sea siempre azul, si su tono es naranja o amarillo su funcionamiento es defectuoso.

* Asegurar la ventilación permanente de los ambientes.

* Los conductos de ventilación de un artefacto no deben angostarse, escalonarse o tener acoples en su recorrido hacia el exterior, ya que cualquier obstrucción hace que los gases quemados se acumulen en el interior de la vivienda.

* Si la vivienda se remodela no hay que modificar ni restringir la ventilación de los artefactos instalados.

* Evitar el uso de caños corrugados para la ventilación de los artefactos de combustión porque ellos evacuan un 30 % menos que un caño liso.

* No colocar artefactos a gas en baños o dormitorios, en lugares cerrados sólo se permiten los que poseen tiro balanceado.

* No utilizar hornallas u hornos de cocina para calefaccionar ambientes.

* La llave de paso de la cocina debe estar al lado del artefacto y al alcance de la mano para poder cerrar la salida de gas con agilidad.

Es importante estar alerta a una posible intoxicación, mucho más si hay una mujer embarazada en casa, pues el feto capta entre 10 y 15 veces más el CO que su mamá.

En caso de intoxicación por monóxido de carbono se recomienda trasladar a los afectados hacia un lugar con aire fresco y limpio; llamar de inmediato al servicio de emergencias a través del 911, abrir puertas y ventanas; y cerrar el paso de la fuente emisora.

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