Netanyahu

marzo 17, 2015 8:42 am

Benjamin Netanyahu llega a las elecciones generales anticipadas israelíes de este 17 de marzo con el objetivo de revalidar su cargo de primer ministro en la que sería su cuarta reelección, su tercera consecutiva. Pero “Bibi”, como también se le conoce, acude por otro lado a esta cita electoral después de meses de tensiones marcadas principalmente por la polémica vinculada a su vida privada o el choque diplomático con Estados Unidos por la cuestión nuclear iraní, que se ha convertido en el eje de su campaña electoral.

Al margen parece haber quedado entre las prioridades de Netanyahu y su partido Likud el estancado proceso de paz y, de hecho, ha pasado totalmente por alto la cuestión palestina y ha centrado sus esfuerzos en erigirse como único líder capaz de hacer frente a la seguridad de Israel. “La pregunta en estas elecciones es quién defenderá mejor los intereses de seguridad de Israel”, repiten desde el partido sus dirigentes. De ahí que, el pasado 3 de marzo, el actual primer ministro israelí asegurara ante el Congreso de Estados Unidos que “el mayor patrocinador del terrorismo internacional” (Irán en la definición del mandatario israelí) podría estar “a semanas” de tener suficiente uranio enriquecido para “un arsenal entero de armas nucleares”.

Netanyahu ha admitido, durante una entrevista con “The Jerusalem Post” que puede perder estas elecciones y ha esgrimido el peligro de que la oposición adquiera una postura de “capitulación en todos los frentes diplomáticos” si gana el laborista Isaac Herzog, en un intento de movilizar a sus electores. Así, ha advertido que sus rivales podrían aceptar, por ejemplo, “retirarse de las fronteras conquistadas en 1967, dividir Jerusalén o dejar de oponerse a un acuerdo nuclear con Irán”.

Al margen de las tensiones más inmediatas, a sus 65 años, Netanyahu también llega a esta cita electoral convertido en el dirigente israelí con más años al frente del gobierno nacional y al día de hoy parece que sigue siendo el candidato que cuenta con más posibilidades de formar Gobierno. Esto es, precisamente, uno de los rasgos más característicos de su forma de hacer política: es capaz de dar forma a las más sorprendentes alianzas y salir airoso de buena parte de ellas.

Su larga experiencia política empezó en 1982 cuando se convirtió en embajador ante la ONU, seis años después regresó a Israel y comenzó un extenso ardid que lo llevó con 46 años a convertirse en el primer ministro más joven de la política nacional. Fue de 1996 a 1999 cuando ejerció la conducción del Estado de Israel por primera vez. Venció entonces por un margen estrechísimo, pero supuso un cambio profundo en la política israelí.

En 2002 pasó a ejercer el cargo de ministro de Exteriores y más tarde el de Finanzas de la mano de Ariel Sharon. Cuando este entró en coma y su sucesor, Olmert, dimitió por casos de corrupción llegó, de nuevo, su gran oportunidad: en 2009 vuelve a ser primer ministro de Israel hasta nuestros días.

Dejá tu opinión

comentarios