nisman habla

enero 19, 2015 11:43 am

Especial de NA, por Gabriel Profiti
A la hora de escribir estas líneas se me vienen a la mente Rodolfo Etchegoyen, Horacio Estrada, Lourdes Di Natale, Marcelo Cattáneo o Alfredo Yabrán, todos ellos protagonistas de causas de alto impacto político que aparecieron muertos. Se trata de imputados clave o testigos de escándalos de los últimos 25 años como la venta ilegal de armas, el contrabando y narcotráfico en Ezeiza, el caso IBM-Banco Nación o el asesinato del fotógrafo profesional José Luis Cabezas.

Por la resonancia de esos entramados de corrupción, mafia y poder, el suicidio como causa declarada de las muertes fue puesto en duda y en algunos casos continúa generando suspicacias. En la muerte del fiscal Alberto Nisman la conmoción es todavía mayor: se trata del investigador del atentado más grave que sufrió la Argentina, quien acababa de presentar una denuncia contra la Presidenta Cristina Kirchner y el canciller Héctor Timerman por presunto encubrimiento del ataque.

La investigación de la masacre de la mutual lleva dos décadas de vaivenes, desvíos comprobados o sospechados, intereses cruzados y ningún resultado que mitigue el dolor de 85 familias y de una sociedad que no puede creer en su sistema de justicia. Es una causa inserta en las luchas geopolíticas globales y dominada también por la cambiante brújula de la política exterior argentina. Es una causa tironeada por internas de la inteligencia nacional e internacional, de la que Nisman no era ajeno.

Por todos aquellos antecedentes es preciso que la Justicia y el Poder Ejecutivo manejen con la mayor transparencia posible la investigación sobre la muerte del jefe de la Unidad Fiscal Especial del caso AMIA. De eso también dependerá la continuidad de la investigación del atentado.

Nisman vivió los últimos días en una montaña rusa. Denunció, fue denunciado y dijo haber sido amenazado. Se preparaba para ir al Congreso. Su desaparición pudo haber sido un recurso desesperado o un último acto de egocentrismo, pero de ninguna manera puede convertirse en otra muerte dudosa.

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