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noviembre 17, 2016 11:23 am

Pasaron casi dos meses, y esta mujer pequeña, tímida, con voz quebradiza, vuelve a ser noticia. Irma, la víctima de violación triple que denunció el hecho diez años después, se encuentra nuevamente como protagonista. Y una vez más, con repercusiones de aquella noche crucial en su vida: la noche del 3 de marzo de 2006.

En aquel entonces, Irma había ido a visitar a su novio al destaamento de Caballería de la Policía de Mendoza. Se trata de un predio ubicado en la zona norte del departamento de Las Heras, cerca del aeropuerto. Si el lugar es hoy un sitio alejado y aislado del casco urbano, poco cuesta imaginar lo que era hace diez años: un punto casi olvidado del mapa, en el que Irma tuvo que hacerle frente a la violación más aberrante que pudiera sufrir una mujer.

Aquella vez, engañada por compañeros de trabajo del que entonces era su novio, fue golpeada, encañonada con un revólver, y violada hasta el hartazgo. Los responsables fueron tres policías que, como ella misma dijo al momento de hacer la denuncia, la arruinaron de por vida.

Por aquel hecho despreciable, Irma quedó embarazada. Y el miedo, la desesperación, hicieron que ella nunca quisiera saber el origen de ese bebé. No quiso ahondar en su drama, abandonó tal vez la idea de saber quién de esos tres sujetos era el padre de su hijo. Pero esta vez, y a más de una década del hecho, la verdad vuelve a ver la luz.

Es que ya se le realizó un examen de ADN a su hijo. El pequeño, que nació con ciertas complicaciones de conducta, cumplirá diez años este 5 de diciembre. Y es el mismo niño el que quiere saber quién es su padre, es su decisión, y es por esto que Irma accedió a dicha prueba. A pesar de los momentos aberrantes por los que tuvo que pasar, Irma le permite a su hijo encontrarse con su padre.

Falta ahora saber el resultado de dicho análisis. Según cuenta la misma Irma, en dos semanas estaría la respuesta. Y a partir de ahí, tanto el niño como el hombre responsable del hecho decidirán qué hacer: si conocerse o no. Pero ha sido la misma Irma la que accedió al pedido de su hijo, con el que sigue viviendo junto a los padres de ella.

Pasaron diez años, y la historia no terminó todavía para Irma y su hijo. La mujer continúa tomando una serie de 7 pastillas al acostarse, y la misma cantidad al levantarse. Son ansiolíticos y antidepresivos, los cuales ella no puede abandonar. Pero además, y esto sí es una buena noticia, Irma ha perdido el miedo. Poco a poco va construyéndose a sí misma, va elevándose. Irma, con el apoyo de su familia y amigos, va rearmando una vida que se rompió en aquel marzo de 2006, hace casi once años.

Leé más acá:

Irma, la mujer violada por tres policías: “Me arruinaron de por vida”

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