sirio zancadilla

septiembre 10, 2015 7:00 pm

Osama Abdul Mohsen es el nombre del hombre que sucumbe ante la agresión de una periodista húngara que, mientras graba la escena de huida, propina una zancadilla a este sirio que llevaba a su hijo en brazos, y que fue eco de una amplia repercusión en los medios de prensa de todo el mundo.

Osama y su hijo Zaid llevan mucho camino recorrido, junto con la madre de Zaid y su hermano de 19 años,  y un sinfín de complicaciones desde que salieron de Siria. Padre e hijo, de 51 y 7 años de edad, provienen de la ciudad de Deir Ezzor, según informa Jenan Moussa reportero de la cadena árabe “Al Aan TV”.

Osama trabajaba, antes del comienzo de la guerra, como entrenador de fútbol y entrenador personal. Tras los primeros compases de la guerra fue detenido y torturado por las tropas fieles a Al Asad, según publica una página local siria que le califica como “uno de los primeros revolucionarios en ser capturados por el régimen”, por lo que decidió huir de “la guerra, el régimen sirio y del Estado Islámico”, asegura Moussa.

Recalaron en Turquía, donde Osama consiguió un trabajo por el que cobraba 10 euros al día, y donde su mujer y su hijo mayor han decidido quedarse. Sin embargo, las malas condiciones y la presión que los refugiados sirios reciben en Turquía forzaron a padre e hijo a emigrar por segunda vez, en esta ocasión en dirección al centro Europa.

La última vez que su familia ha sabido de ellos ha sido a través de las imágenes en las que la reportera Petra Laszlo, ya despedida, les agredía en su travesía.

Su hijo mayor, que afirma desconocer actualmente el paradero de su padre, ha publicado el siguiente mensaje en su perfíl de Facebook: “Eres un gran hombre, un hombre ambicioso que no conoce lo imposible. Has arriesgado tu vida y tu dignidad para darnos una vida digna y un futuro mejor para que continuemos con nuestra educación y ayudemos a construir una nueva Siria. Que Dios te ayude a tener la cabeza bien alta y a sentirte orgulloso. Que Dios te protega, te dé paciencia y te acompañe”.

Y así continúa este viaje repleto de necesidades y sacrificios, para “esos” que buscan un porvenir mejor en el “corazón” del viejo continente, para renovar la esperanza y volver a creer, a través de nuevas oportunidades que les permitan dejar atrás la miseria y el dolor de la guerra.

 

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