valerio-cornejo

noviembre 8, 2016 4:24 pm

La Constitución de Mendoza en su artículo 128 establece: “El gobernador es el jefe del Poder Ejecutivo y tiene las siguientes atribuciones y deberes:
16- Toma las medidas necesarias para conservarla paz y el orden público por todos los medios que no estén expresamente prohibidos por la Constitución y las leyes vigentes”.

Ahora bien, sienten los mendocinos que los gobernadores del pasado tomaron sus decisiones considerando la alta valoración que la Constitución le da a la paz y el orden público?. Sabiendo que el Poder Judicial es el responsable directo en materia de aplicación de justicia, ¿Fueron buenos los criterios promovidos para designar a los últimos jueces de la Suprema Corte de la Provincia? Todas estas preguntas fueron evitadas en el debate que instalaron algunos, previo a la audiencia pública y en lugar de ello asistimos a la construcción de un relato que solamente intentó desacreditar a una persona con probadas calidades.

Se construyó un relato tan típico como otros a los que asistimos en los últimos tiempos. Relato que apela a la repetición de palabras y que pretende construir una realidad. Típico de quienes copian y pegan sin la menor voluntad de indagar el valor de la verdad de lo que repiten. Así presentaron sus observaciones a los fallos del actual Juez de Cámara y sobre las cuales no voy a extenderme ya que a mi juicio sólo tienen una intención: actuar como “cortina de humo” que impide discutir la realidad de la seguridad y la responsabilidad del Poder Judicial en este presente que heredamos. Concluyo sobre este punto interpretando que el Dr. Valerio les dio una respuesta solvente durante la audiencia pública.

El Frente Cambia Mendoza en su plataforma electoral decía respecto de la inseguridad “un estado desorganizado no puede luchar contra el crimen organizado”. Éste es el desvelo del gobernador y su equipo. Esto es lo que la ciudadanía votó. Esto es legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio. En relación a la justicia decíamos: “separar la función judicial de la administración judicial”, “celeridad, concentración y pronta resolución de las causas judicializadas” e “implementación de del sistema de oralidad de los procesos”. El diagnóstico que tenemos es: escasa capacidad de productividad del sistema de justicia penal, lentitud en los procesos, concentración de la función judicial y administrativa en los mismos órganos judiciales y fallas en el período de ejecución de penas.

Por estas consideraciones el Gobernador de la Provincia propone a una persona con el perfil del Dr. José Valerio, para impartir justicia en el máximo tribunal. No me cabe duda que detrás de las descalificaciones a Valerio como miembro de la Suprema Corte se ocultan quienes son beneficiarios de una justicia indolente, de la que esperamos mayor compromiso. Por estas consideraciones si me hubiera tocado la responsabilidad de votar el pliego del Dr. José Valerio en el Senado de la Provincia lo haría y en el entendimiento que es necesario o mejor dicho imprescindible que esta nueva mirada llegue a la Corte.

Sobre el debate de género que se ha planteado, me sorprende, o tal vez no debería sorprenderme, que se levanten hoy voces que se callaron convenientemente en las otras instancias de incorporación a la Corte. Siempre insistiré con la participación de más mujeres en los espacios de poder y de decisión, por eso no dejo en estas líneas en insistir con esta mirada, que desde luego no resulta excluyente.

Quisiera compartir unas palabras que pertenecen al Juez de Corte Suprema Carlos Rosenkrantz: “soy claramente consciente de que la Argentina no necesita superjueces, no necesita la exaltación de la individualidad, sino que necesita reconstruir una práctica, más precisamente la ley y el derecho, que nos permita resolver problemas y avanzar”. La incorporación de José Valerio es un paso adelante.

Opinión de Pamela Verasay – Diario El Ciudadano

Dejá tu opinión

comentarios