Farmacia remedio

julio 18, 2016 8:03 pm

El frío y las constantes lluvias que vivió la provincia durante los últimos meses esparcieron una gran cantidad de enfermedades entre los mendocinos, quienes retomaron la vieja y mala costumbre de autoprescribirse medicamentos.

En ese sentido, la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL) indicó que “uno de cada cuatro medicamentos vendidos en las farmacias son de venta libre, mientras que uno de los tres restantes se vende sin receta”, por lo que los especialistas destacan la importancia de “diferenciar entre los conceptos de automedicación y autoprescripción, ya que esto último representa un riesgo para la salud”.

En ese sentido, aseguraron que “la automedicación es un derecho”, mientras que “la autoprescripción es un riesgo sanitario”.

No son lo mismo

Los dos términos refieren a situaciones absolutamente diferentes. Cuando una persona reconoce una situación manejable y leve, como un dolor menstrual, hongos en los pies o pediculosis, puede a conciencia adquirir y utilizar un medicamento de venta libre. Pero es riesgoso comprar sin receta medicamentos cuya condición de venta es bajo prescripción médica, normalmente destinados a tratar patologías más complejas o crónicas, que requieren de la supervisión profesional”, explicó Jimena Worcel, asesora científica de la CAPEMVeL.

El código penal prevé sanciones para los farmacéuticos que vendan un medicamento prescriptivo sin pedir la presentación de la receta, pero en la práctica, éstas son situaciones muy complejas de probar.

Los mendocinos consultados por El Ciudadano coincidieron que determinan la autoprescripción de medicamentos basados en experiencias anteriores con similares enfermedades, y que consiguen el medicamento generalmente en las farmacias del barrio en la cual el farmacéutico es un conocido y con quien existe confianza.

Al respecto, Worcel, afirmó que “la comunidad debería cumplir un rol maduro y adquirir sólo los medicamentos de venta bajo receta que un médico le haya prescripto, y por el tiempo que lo haya indicado”.

Al respecto, la especialista destacó que “el riesgo de consumir un medicamento de prescripción sin la correspondiente recomendación, supervisión y receta del facultativo es de una peligrosidad alarmante”. Y ejemplificó: “Supongamos, por ejemplo, que una persona padece de insuficiencia cardíaca: se le empiezan a hinchar las piernas porque comienza a estar edematizado, concurre a la farmacia y compra un diurético (todos son de venta bajo receta), que se lo expenden sin prescripción médica. Lo toma y el diurético le baja la presión y el ritmo cardíaco, de tal modo que el corazón no puede responder y le provoca un infarto o un accidente cerebrovascular por falta de irrigación cerebral”.

Un medicamento mal utilizado puede agravar la enfermedad

El Ministerio de Salud de la Nación, por su parte, indica que uno de los riesgos de autoprescribirse un medicamento es agravar la enfermedad. Los especialistas citaron como ejemplo que “frente a los síntomas del dengue, chikungunya y zika, algunos medicamentos pueden agravar estas enfermedades”.

El Ministerio explicó que “tomar algunos medicamentos como aspirinas o ibuprofeno, así como la aplicación de inyecciones intramusculares puede hacer que el cuadro de la enfermedad se agrave. Como uno de los síntomas de esta enfermedad son las hemorragias, este tipo de medicamentos antiinflamatorios pueden generar mayor sangrado”.

Los especialistas indicaron que casos como el dengue no tienen un tratamiento antiviral específico. “Sólo se realiza el tratamiento de los síntomas y un seguimiento estricto de los pacientes”, aseguran.

Los de venta libre, sólo para enfermedades menores

Todos los prospectos de los medicamentos de venta libre incluyen la información del producto y de cómo éste debe utilizarse, así como del período recomendado de uso, dosificación y cantidad de tomas diarias, aclarando también que si a partir de cierto momento no se ven resultados o está empeorando el síntoma, se debe consultar a un médico.

De esta manera, el Estado reconoce que el usuario se encuentra capacitado para determinar a conciencia qué le acontece y cómo aliviar un síntoma menor y que le resulta familiar, sin la necesidad excluyente de la supervisión o indicación médica. Pero algunos cuestionamientos surgen con relación a los procesos de aprobación de los medicamentos de venta libre.

“En general, la aprobación en primera instancia no suele ser en esta categoría, sino que se trata de productos que se han comercializado bajo receta durante un tiempo prudencial y recién después de varios años en el mercado, la autoridad sanitaria puede considerar que pasen a la categoría de venta libre”, afirmaron desde la CAPEMVeL.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica se encarga de todos los controles y es la que aprueba qué medicamento es de venta libre.

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