ATE hipódromo

agosto 23, 2016 11:48 am

Las reiteradas negativas de sectores de la oposición revelan la falta de comprensión de la importancia de los cambios que se proponen las autoridades actuales. En cambio, ya se advierten medidas basadas en decir que ‘no’ a los viejos vicios de las malas políticas

No a todo, por las dudas.

Parece un cuento de nunca acabar, pero la actitud tomada por algunos sindicalistas con Roberto Macho a la cabeza y el eterno voto negativo de los legisladores del FIT ya son moneda corriente en la política mendocina.

Pareciera que no se les cae una sola idea, aunque sea alguna crítica constructiva: y son los mismos que actuaban con complacencia con el ex gobernador Paco Pérez que a todo le decía que sí, aunque esos aumentos de sueldos después resultaron inviables. Esa complacencia irresponsable que ayudó a dejar las arcas de la provincia en un rojo absoluto, fruto de una de las peores gestiones que se tenga memoria.

Es importante también en política decir ‘no’, aunque todos saben que ‘no’ es la palabra menos utilizada por los políticos en general.

Por suerte en estos tiempos que corren, un gobernador serio, responsable y que desea fervientemente ordenar una provincia desquiciada empezó a decir ‘no’.

Y ahora se produce el eterno pataleo a destiempo de algunos gremios, conducidos por dirigentes, sin el autocontrol suficiente como para llevar a buen puerto una paritaria.

Cuando fue el momento de escuchar y negociar, sólo se dedicaron a criticar todas las propuestas, a gritar en la mesa de reuniones, a amenazar, en definitiva, no cumplieron el rol de dirigentes defendiendo seriamente a sus agremiados, prefieren la demagogia de antaño y que tan caro nos salió a todos los mendocinos.

Esos mismos gremialistas que no se quejaron por la apertura indiscriminada de casinos y salas de juegos, a lo largo y ancho de nuestro territorio, aún en lugares predominantemente rurales, donde, por desgracia, varios trabajadores dejan sus escasos dineros en manos de la banca.

Ahora que el Gobernador se pone firme y trata de ordenar esta especie de Las Vegas del tercer mundo que quisieron hacer con Mendoza, ponen el grito en el cielo y amenazan con paros y medidas de fuerza, actúan como los mejores defensores de la timba vernácula. Son los mismos que ahora quieren reabrir las mesas de las paritarias que ellos hicieron fracasar, los mismos que siguen desprotricando contra el ‘ítem Aula’, que –con algunas cosas por subsanar– demostró el aumento del presentismo de docentes en toda la provincia, luego de años de abusos por licencias gremiales, adscripciones, cambio de funciones, etcétera.

Una nueva justicia.

Es importante que un gobernador se atreva a decir que ‘no’ a las puertas giratorias que existen en la Justicia, y que permiten que algunos delincuentes salgan rápidamente por la misma puerta que entraron.

Ahora, algo parecido sucede en la Legislatura provincial, donde los legisladores del FIT, votan sistemáticamente contra toda propuesta que provenga del oficialismo, se oponen a todo, por las dudas.

Tal como sucedió en el tratamiento de la Reforma del Código Procesal Penal y, de ese modo, esos legisladores parecieran ser los mejores defensores de la delincuencia que azota a nuestra provincia.

Ordenamiento.

Para ordenar una provincia en bancarrota y con una parte de la oposición empecinada en poner palos en la rueda, se necesita un Gobernador con coraje que siga diciendo que ‘no’ a los tantos desquicios y desmanejos que el FpV nos tenía acostumbrado.

No a la superpoblación de empleados públicos, no a los manejos espurios por parte de algunos comisarios de la Policía de Mendoza, no al ausentismo indiscriminado de docentes que no alcanzaban a conocer a sus alumnos, no a las puertas giratorias en la Justicia, no a las eternas reelecciones, no a las listas colectoras, no a la proliferación de salas de juegos en zonas rurales, no a los sobreprecios en las compras del Estado.

A veces, es más que bueno decir ‘no’. Vamos por la buena senda, aunque es difícil, es el único modo de que Mendoza vuelva a ser la niña bonita y el ejemplo institucional que siempre la caracterizó.

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