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agosto 6, 2016 9:24 am

Un clara línea divide el mundo en dos mitades: buena parte del continente americano usa una potencia de 110v a 120v; buena parte de Europa, Asia y África un rango que va de 220v a 240v. ¿Por qué? Y, quizás más importante, ¿qué diferencia hace?

La cuestión del voltaje

Empecemos por explicar de qué se trata la “v” que acompaña los números, y que representa el voltaje. “El flujo de electricidad en un circuito es descrito por dos cantidades, el voltaje y la corriente”, explica a Morris Lockwood, gerente técnico de Edif era, una empresa de consultoría en materia de ingeniería con sede en Reino Unido. “El voltaje se mide en voltios y la corriente en amperios. Los dos son muy diferentes”, dice. “Para entenderlo mejor con un ejemplo, imagina el agua que fluye en una tubería o una manguera. El voltaje equivale a la presión y la corriente es la tasa de flujo de agua (o cuánta agua circula por la tubería). Se necesita de ambos para transmitir energía”.

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Las ventajas con el ejemplo de la manguera

Sigamos usando el ejemplo de la manguera para explicar cómo funciona el asunto.
Tomemos el caso de los lamparitas: vienen de 100 vatios, 75 vatios, 60 o 50, entre otros. Muchos equiparan, erróneamente, esos números a la luminosidad. Pero lo que reflejan en realidad es cuánta energía consumen. Así, en un país con voltaje 110, un foco de 60 vatios requerirá unos 0,54 amperios de corriente. En cambio, en un país con voltaje 220, el mismo foco requerirá 0,27 amperios de corriente.

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La presión en la “manguera”.

En términos de cuánta de electricidad, uno y otro no hacen diferencia. Lo que pagás es la potencia -los vatios consumidos por hora, expresados en la unidad kilovatios/hora-. Así que el tamaño de tu factura eléctrica depende de cuál foco elegiste vos. Pero si atinamos con nuestro intento didáctico podrás ver que el voltaje 220 puede funcionar con una “manguera” más delgada: al incrementar la presión, se requiere de una tasa de flujo menor de “agua”.

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