Nafta

mayo 3, 2016 7:44 am

En  la Argentina los precios de los combustibles mantienen una  tendencia alcista desde largo tiempo, pese a que el costo del  barril de crudo vino operando a la baja en los últimos años y  recién repuntó levemente en las últimas semanas.

Esta distorsión está provocada, principalmente, por la  disparada del tipo de cambio, y las políticas del kirchnerismo  primero, y el macrismo ahora, de subsidiar a las petroleras con la  promesa de que no aplicarán despidos.

Así, en la Argentina se ve reflejado un escenario diferente al  del resto de los países, en los cuales se percibe un impacto  directo en el valor del combustible ante los movimientos del  precio del barril del crudo.

Es que, por ejemplo, este lunes el petróleo bajó y el barril  denominado “light sweet crude” (WTI) para junio retrocedió a  44,78 dólares en el mercado de Nueva York, lo cual delinea un  panorama muy diferente al del plano local.

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, había argumentado  meses atrás que el tipo de cambio era uno de los principales  motivos por los cuales cual en la Argentina el combustible subía,  en vez de bajar, como en la mayoría de los países.

Si bien llegó a estar en valores más altos, el dólar durante  las últimas semanas encontró un nivel estable en torno a los  $14,50, por lo que la diferencia con el precio establecido antes  de la eliminación del cepo cambiario es de alrededor de un 47 por  ciento.

A su vez, en ese transcurso el barril del crudo registró un  incremento que oscila en el 12%, por lo cual, los importadores  debieron enfrentar, por un lado, los efectos de la depreciación  del peso y, por otro, los aumentos a nivel internacional.

El otro factor que puede explicar los incrementos en la  Argentina está vinculado con que los valores en boca de pozo son  ´orientados´ por el gobierno de turno, que, por lo general, ante  las amenazas de recorte de personal en las petroleras por una  eventual baja del precio internacional, decide transferir ingresos  desde los usuarios a las empresas para priorizar la solución de  los problemas de las empresas.

Así, desde hace años los automovilistas, camioneros, taxistas y  otros usuarios de combustibles subsidian a gran escala a las  petroleras.

Aranguren ya había advertido que si se implementaba una  reducción en los precios, iba a haber gente que perdería su  trabajo en las provincias productoras de petróleo y gas.

En lo que va del año, el combustible líquido subió en el país  31 por ciento y los expendedores ya advirtieron que es probable un  nuevo ajuste, de entre 8 y 9 por ciento, cifra que permitiría  alcanzar una suba anualizada del 40 por ciento.

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