Gritos Celular

junio 11, 2016 12:00 pm

Es un delito tan terrible que nadie admite haberlo cometido. Sin embargo, todos conocemos a algún culpable. Aunque efectivamente suene como una queja de alguien muy del siglo pasado, la verdad es que a la mayoría de nosotros en algún momento nos ha molestado que alguien hable por teléfono al lado nuestro. Y, para ser justos, casi sin darnos cuenta, la mayoría de nosotros lo hacemos.

¿Por qué será que levantamos la voz cuando agarramos un teléfono? ¿Habrá una explicación perfectamente científica que resuelva este enigma? Para encontrar la respuesta vamos a tener que internarnos en los mecanismos de la telefonía. Repasemos el principio:

Cuando el teléfono irrumpió en escena por primera vez, se elaboraron una reglas de etiqueta ya que de otra manera era el colmo del mal gusto.

-¿Debía un caballero estar de pie cuando hablaba con una dama? Opiniones dividas.
-¿Estaba bien hablar por teléfono desnudo? No.
-¿Quién inventó el teléfono? Dicen que Alexander Graham Bell

1_Alexander_Graham_Bell

Alexander Graham Bell, el inventor con suerte.

En realidad, esta última respuesta no es tan sencilla, y en la parte complicada encontraremos parte de lo que buscamos. Resulta que el ingeniero estadounidense Elisha Gray presentó una solicitud para la misma patente del teléfono, en la misma oficina, el mismo día… unas horas antes. Para desgracia de Gray, sus documentos se quedaron en el fondo de la pila de solicitudes, mientras que la de Bell fue por vía rápida y recibió el preciado sello de aprobación. Un error administrativo trivial que hizo que fuera Bell quien pasara a la historia.

Gray

Elisha Gray, el inventor con menos suerte del mundo.

A recoger el fruto de… su suerte

El afortunado llevó su invento al gigante de comunicaciones de la época: Western Union, para hacer un trato.
“Le dijeron: ‘Mmm… no sé… me parece un poco caro”, cuenta Greg Jenner, historiador y autor de “Un millón de años en un día: una curiosa historia sobre la vida cotidiana”.

“Lo que pasaba era que el presidente de Western Union odiaba con pasión al suegro de Bell, así que lo rechazaron y contrataron a (Thomas Alva) Edison, que era el gran genio estadounidense, y a su némesis, Elisha Gray, y ambos empiezan a trabajar juntos en un aparato que rivalizara con el de Bell”.

A la hora de la verdad, ¿quién había hecho el mejor teléfono?

Es muy molesto, pero el perpetrador parece no estar consiente de ello. “Aparentemente el de Gray tenía una tecnología más avanzada. Sin embargo, la contribución crucial la hizo Edison, quien muy pronto diseñó un micrófono muy sensible hecho de carbón y es tan efectivo que no tienes que gritar“, enfatiza Jenner.

Y esa no era la única ventaja. Los primeros teléfonos tenían un pequeñísimo retorno, llamado tono lateral, que resultó ser muy útil, pues podías escuchar el volumen de tu voz.

Man yelling at his mobile phone

Aún hoy, todos los teléfonos fijos vienen con tono lateral, cuidadosamente diseñado específicamente para evitar que vociferemos en la oficina o en la sala de la casa. Entonces, ¿el problema son los celulares? ¿Será que no tienen tono lateral?

La respuesta la da el tecnólogo acústico Nick Zakarov, desde Dinamarca: “La mayoría de los móviles tienen tono lateral, tanto los celulares como los fijos tienen tono lateral. El problema es que no usamos los celulares en un lugar fijo, y a menudo el aparato tiene que competir con el ruido que te rodea“.

¿Por qué gritamos cuando tenemos el teléfono móvil? Pues porque es móvil.

Se trata de un fenómeno conocido como el Efecto o Reflejo Lombard, descubierto en 1909 por el otorrinolaringólogo francés Étienne Lombard. Descubrió que tenemos una tendencia natural a aumentar el volumen de nuestra voz cuando estamos en un ambiente ruidoso. Y modulamos nuestra voz en referencia al sonido más alto que estemos escuchando, ya sea una moto que te deja sordo, o la persona que está a nuestro lado.

Por eso, incluso cuando estás en un lugar silencioso, como tu medida es el sonido más fuerte, a la otra gente le suena como que estás gritando.

En resumen: gritamos al hablar por celulares por una combinación del Efecto Lombard y un tono lateral que no está equipado para lidiar con la movilidad de los móviles.

O, en opinión de algunos, por maleducados.

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