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agosto 23, 2016 7:00 pm

Un grave caso de bullying escolar reavivó el debate general sobre una problemática que lejos de desaparecer, se incrementa. Durante el último año, la cantidad de denuncias aumentó 25%.

El reciente episodio se registró en el colegio Antonio Tomba de Godoy Cruz y tuvo como protagonista a un alumno de séptimo grado que durante todo el año fue víctima de agresiones constantes de todo tipo. Finalmente, los padres del menor, denunciaron inacción por parte de la institución y en consecuencia decidieron cambiarlo de colegio.
Por otra parte, especialistas consultados aseguraron a El Ciudadano que el acoso sistemático,

Un caso entre miles

El último caso se descubrió a raíz de un problema médico. Según relataron los padres del chico recientemente atacado, el menor presentaba problemas estomacales y la madre lo llevó al pediatra. Durante el oscultamiento, el médico descubre pequeños hematomas en su cuerpo. Acto seguido, el profesional le pregunta al chico –en presencia de los padres– de donde provenían esos moretones y este no tuvo otra alternativa que decir la verdad sobre lo que estaba pasando: bullying escolar.

“Hace un mes, mi hijo empezó con trastornos de conducta en mi casa. También lloraba y no quería ir a la escuela. Tenía pánico de ir y no quería explicar qué es lo que le pasaba. Una semana después de esto, fuimos a una consulta con el pediatra por otro tema. Ahí descubrimos lo que estaba pasando. Por sus palabras pudimos saber que niños más grandes lo habían estado golpeando. También me dijo que, en ocasiones, le tiraban la merienda al suelo, la arrastraban por el piso y luego se la querían hacer comer. Evidentemente, lo tenían amenazado con que no les dijera a los padres porque supuestamente me conocían y les iba a ir peor”, dijo Magalí, mamá del chico acosado.

Puntualmente, según declaraciones del niño durante el último episodio de violencia escolar, unos alumnos de séptimo grado –dos años más grandes– lo llevaron al baño, le bajaron los pantalones y le pegaron por todas partes, incluso en los genitales.

Lo cierto es que a raíz de que se descubrieran los hechos de violencia oculta dentro de la escuela, la mamá de la víctima, fue a hablar con la directora y luego del encuentro dijo a la prensa no haber recibido una respuesta firme y tampoco determinaciones precisas por parte de la autoridad escolar, en función de detener este tipo de violencia al corto plazo. “La reunión fue a raíz de que este tema se hiciera público. Las otras madres del mismo curso cuentan que ellas también tienen hijos que han pasado por lo mismo que pasó mi hijo. Desde la Dirección, minimizaron el tema, incluso, a veces, me ponían en duda la situación que yo contaba y luego de una semana ni siquiera la maestra titular tenía conocimiento. Por eso, lo vamos a cambiar de escuela”, finalizó Magalí.

Por su parte, Adriana Lemos, directora de la escuela Antonio Tomba, manifestó: “Les comunico que estamos trabajando en el tema, a pesar de que la mamá del niño ha pedido el pase. Nosotros estamos actuando de acuerdo al protocolo correspondiente a la resolución 535 sobre casos emergentes en las escuelas. Estamos siguiendo todos los pasos legales que corresponden. Cuando nosotros podamos reconocer a los alumnos que hayan molestado, realizado acciones que no corresponden dentro de una institución escolar, nosotros inmediatamente nos remitimos a los padres de los niños y a los tratamientos que los niños necesiten para poder manejar esta situación”, dijo Lemos. Sin embargo, la directora, según sus declaraciones, todavía no ha podido identificar a nadie.

Buen ejemplo a seguir

El caso descripto anteriormente es uno de entre miles que se producen a diario en la provincia de Mendoza, pero es interesante en particular, ya que el hecho se solucionó gracias a que los padres tomaron acción, luego de hablar con el pequeño de 9 años. Otro punto interesante a tener en cuenta es que los padres también se comunicaron –vía grupo de WhatsApp– con otros padres y pudieron detectar otros casos en donde los mismos agresores más grandes amedrentaban cotidianamente a los más chicos.

Justamente, lo que los profesionales en psicología y conducta infantil recomiendan es eso. Comunicación de padre a hijos y entre los mismos padres también.

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