macri

noviembre 30, 2016 9:49 am

Es tiempo de evaluaciones ante el primer año de gestión del gobierno nacional. Pero también, de todo el frente Cambiemos que  acompañó a la derecha en la conquista democrática de llegar al poder y gobernar Argentina por primera vez. Teniendo allí un destacado apartado la Unión Cívica Radical, centenario partido que fue clave para que Mauricio Macri sea el presidente de la nación durante los próximos  cuatro años.

Desde que el país tuvo la certeza que el 10 de diciembre del año pasado asumía un nuevo esquema político en la vida de la nación, abrevó con lógica, esas esperanzas de que el cúmulo de graves problemas que afectaban profundamente a cada ciudadano serian morigerados primero, solucionados, después. Expectativas que se acrecentaron aún más en el discurso presidencial de Mauricio Macri ante el congreso de la nación, cuando asumía la primera magistratura. Sobre todo con las acciones y resultados de sus primeros meses de gestión.

Entonces, las economías regionales fueron liberadas y revalorizadas. Se terminó con el cepo al dólar y duras restricciones a importaciones y exportaciones. Se inició un millonario recupero de capitales, cuyo resultado hasta el momento es de US$ 21.863 millones. Aspecto que se refleja en el voluminoso acrecentamiento de las reservas del Banco Central de la República Argentina. En definitiva un Paquete de medidas que inmediatamente dieron fructíferos resultados en la macroeconomía del país.

Mientras tanto las instituciones de la nación han retomado el respeto institucional perdido. Cuestión que viene de la mano del accionar del poder judicial, fundamentalmente Además del laborioso trabajo legislativo del parlamento del país. Puntos que también muestran sin tapujos, el compromiso presidencial del respeto a la división de poderes, del fin de la impunidad, la corrupción y de todas aquellas cosas oscuras que mucho daño le hicieron a la democracia argentina.

Todo este inicio económico, político, social, financiero y de decisiones de toda índole y direcciones en la aplicación de políticas de estado, tuvo un exabrupto parate. Mientras tanto, con la inflación que continuaba su perjudicial presencia en la vida de los argentinos, aparecía otro mal no menos letal, la recesión. Ambas, constituyéndose en un combo explosivo que hizo eclosionar el nervio motor de la economía del país, como son las pymes, sus inversiones y las fuentes de trabajo que las mismas producen. Todo aquello que en la macroeconomía venía de parabienes, no se había derramado hacia otros sectores que fueron creados bajo el amparo histórico de la clase media.

Paralelamente también la justicia desaceleró en puntos claves, dejando entrever que ciertos aspectos de temerosos debilitamientos o, en algunos casos reprochables especulaciones políticas, hacían mella a la hora de imputar y procesar a fuertes figuras de la política, sobre todo de las figuras centrales del gobierno kirchnerista.

Entonces, muchos sectores comenzaron a preguntarse y preguntarle al presidente ¿qué pasó?; ¿porqué no sigue con ese camino comprometido?; ¿qué o quién lo está condicionando? Cuestionamientos lógicos que se hacen ante esa imagen que muestra el gobierno nacional de decisiones política que no aparecen cuando la desocupación trepó al 9,3% y el número de fuentes de trabajo que se pierden llega a los 150 mil puestos de trabajo en menos. El porcentaje de pobres en el país llegó al 32,2 %, con el agregado de más de 1.500.000 nuevos pobres. Mientras, la industria caía un 7,3 % y la construcción el 13,1 %. Esta última la más perjudicada en los últimos meses con la pérdida de más de 120 mil puestos de trabajo, aún cuando se había anunciado un oportuno y ambicioso programa de construcción de viviendas. Duro análisis que también se refleja en el campo agrario. En ese sentido, productores de la provincia de Mendoza están esperando lineamientos para comenzar a recuperar las más de 20 mil unidades productivas que se vienen perdiendo desde hacen años. Ejemplo válido de lo sucedido en el complejo esquema productivo del agro nacional que recibió en la última década un inmerecido destrato.

Es palpable que el año está culminando con una turbulencia menos agresiva de lo que se inició. Porque están convergiendo  una serie de elementos y señales desde sectores privados y oficiales que “desordenadamente” están toman oportunas acciones. Y es en todo esto, donde el país ve que hay ministros que juegan un papel sobresaliente en la administración de “Cambiemos”. Como Carolina Stanley (Ministro de Desarrollo Social), Francisco Cabrera (Ministro de la Producción) y Jorge Triaca (Ministro de Trabajo), allí cada uno aportó medidas en forma directa a quienes somete la pobreza; a los trabajadores, agricultores y peones que ven peligrar sus fuentes de trabajo con lo que está sucediendo en la apertura de mercados internos y externos. Ahora bien: ¿alcanza todo esto?, la respuesta es que solo morigera grave situación social que hace más complejo el vivir de los argentinos.

La nación necesita toma de decisiones más profundas que el presidente Mauricio Macri aún no muestra, en ese oportuno liderazgo de un país, como Argentina. Deben entender desde Buenos Aires que la situación nacional es más que delicada. Y se hace aún más compleja cuando no se muestran fuertes acciones desde el poder central. Para revertir la situación descripta, detener el inoportuno atropello de aquellos sectores políticos opositores que hacen del momento “a río revuelto, ganancias de pescadores”. Actitud que no precisamente va destinada a aportar soluciones a los ciudadanos, por el contrario llevar agua a su sectario molino electoral. Para también mostrar enérgica autoridad ante empresarios, financistas, banqueros, supermercadistas e industriales que nada hicieron para amoldar sus acciones a la emergencia que hoy tiene el país. Por el contrario, mantuvieron sus “caníbales actitudes” para sacar esa millonaria gran tajada, como lo hicieron siempre, en todo gobierno y circunstancias.

La administración de Mauricio Macri debe comenzar a dar contundentes respuestas a la ciudadanía. La misma que continúa aportando todo de sí, aún cuando no ha recibido “esas promesas” asumidas en la última campaña presidencial. Sobre todo cuando, sin vergüenza alguna se le dice que algunas cosas NO se cumplirán, como el “mínimo no imponible que se le aplica a los salarios argentinos”. Ciudadano que en el estado que hoy vive, sigue siendo el pilar fundamental de la nación. Ciudadanos que merecen salir de ese ahogo de años que durante el primer año de Cambiemos no se descomprimió. Ciudadanos que necesitan que el presidente Mauricio Macri, comience a mover el país. Sin dilación y especulación alguna.

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