ártico

abril 23, 2016 9:32 am

Ayer, a las 13.15 hora del Ártico (8.15 hora local), ocho hombres de entre 28 y 60 años, enrolados en la primera expedición argentina al Polo Norte, conquistaron los 90°00” de latitud Norte. Fue luego de trajinar unos 110 kilómetros por el casquete polar sobre esquíes, arrastrando trineos con 50 kilos de peso, que contenían la logística expedicionaria. Quizás, hasta pueden haber sido unos cuantos kilómetros más de trajín por la deriva que, sobre la masa polar, ejercen las indómitas corrientes marinas.

Eufórico, sin rastros de cansancio ni de frío por los borbotones de adrenalina tras semejante hazaña, el grupo se fotografió en el inhóspito terruño de su conquista. Luego, en un gesto simbólico hacia el cielo, blandió la encíclica papal LaudatoSi’. El rito tuvo -y tiene- el propósito de concientizar sobre el cambio climático y el derretimiento de los polos. Es un llamado a repensar las acciones nocivas que el hombre ejerce sobre su propio hábitat.

No es la primera vez que un argentino conquista esas latitudes boreales. Tres años atrás, el 10 de abril de 2013, el andinista Juan Benegas completó la misma hazaña en siete días junto a cinco expedicionarios rusos. Ésta es la primera vez, sin embargo, que una expedición íntegramente argentina logra esa proeza.

A un ritmo de avance medio de 11 kilómetros diarios, en jornadas de ocho horas de caminata y temperaturas de -25°C, el grupo demoró tres días más de lo previsto en llegar a la meta. “Este lugar va mucho más allá de la palabras. Es inhóspito, hostil, es frío y a la vez cálido”, describió a La Nación el andinista Tommy Heinrich.

El primer argentino en alcanzar el Everest (y otras tantas veces el Aconcagua) documentó esta aventura que compartió con siete hombres, todos miembros del Ejército, con entrenamiento especial de alta montaña. Dos de ellos -los antárticos Víctor Figueroa y Luis Cataldo- podrán jactarse ahora de haber llegado a ambos extremos del planeta: en 2000, en una histórica travesía vaivén en motos de nieve, de más de dos meses y unos 5000 kilómetros recorridos, ambos conquistaron el Polo Sur.

Liderada por el general Figueroa, la expedición al Polo Norte estuvo integrada por los coroneles Gustavo Curti e Ignacio Carro; los tenientes Emiliano Curti y Juan Pablo de la Rúa; el ingeniero Santiago Tito, oficial de reserva; el mencionado suboficial Luis Cataldo, guía polar y responsable de conducir al grupo por suelo seguro, y Heinrich. Un noveno integrante, Mauricio Fernández Funes, permaneció en la base rusa de Barneo (sobre el casquete polar), para servir de enlace en las comunicaciones y encargarse de eventuales salvatajes./ Fuente: La Nación.com

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