Lunatti

mayo 3, 2016 5:03 pm

El fútbol mendocino vive uno de sus momentos más importantes de las últimas décadas. De la mano de Godoy Cruz Antonio Tomba, tiene la ilusión se alzarse con un campeonato de primera división como nunca antes había tenido. Las chances están intactas, porque depende sólo del equipo departamental.

La faena, seguramente, no será sencilla, ya que pelea mano a mano el liderazgo de la Zona 1 del Torneo de Transición con San Lorenzo de Almagro, conjunto un poco, no tanto, más acostumbrado a este tipo de instancias. Es bueno recordar, para algunos desmemoriados o poco conocedores de las normas emanadas por la Asociación del Fútbol Argentino, que el primer lugar se define por diferencia de gol, luego por goles a favor y por último por los partidos disputados entre los equipos igualados en todo lo anterior. Allí existe el predominio de Godoy Cruz, ya que le lleva 8 goles de diferencia al equipo de la Capital Federal. Aunque algunos quieran disimularlo, esto es así. Taxativamente, sin discusiones.

Restan sólo tres jornadas para el final, y el equipo mendocino debe enfrentar el próximo viernes a Quilmes en el sur del Gran Buenos Aires, luego recibe al Belgrano y finaliza su periplo en San Juan visitando al clásico verdinegro. En tanto, el Ciclón juega con River de local, visita a Colón en Santa Fe y cierra con Banfield en el Nuevo Gasómetro.

Serán todas finales, como ya viene disputando el equipo de Méndez, pero con condimentos propios de la definición de una posición de privilegio para disputar una final (seguramente con Lanús de Jorge Almirón), con la presión que esto genera, y con la necesidad imperiosa de contar con árbitros que estén a la altura de las circunstancias. Ha sido demasiado conversado este torneo, por lo que favorecieron a unos o perjudicaron a otros los hombres que imparten justicia.

La Asociación del Fútbol Argentino, institución que pasa uno de sus peores momentos en todos los aspectos, deberá ser responsable con el momento que se avecina. Deberá designar a los mejores jueces en los encuentros que convoquen la mayor atención en la definición del campeonato. Y deben ser los dirigentes de todos los clubes y de las asociaciones gremiales de árbitros los que garanticen esta legitimidad y transparencia. No es tiempo de lobbies mediáticos ni exposiciones histéricas.

La patria futbolera necesita de una vez y para siempre, que las condiciones sean ecuánimes para todos, sin concesiones, entendiendo que este deporte sigue siendo un juego, y que consigue los logros el que mejor hace las cosas en cada disputa. Nada más que eso. Tiene que ser la etapa de comenzar a construir un fútbol más serio, más creíble, y por sobre todas las cosas: más federal.

Godoy Cruz ha sufrido en demasía los errores arbitrales durante este Torneo, y así y todo se mantiene en la cima de la tabla de puntuaciones. Toda la provincia espera que esto haya quedado atrás, que de aquí en adelante sólo se hable de lo futbolístico, inyectándole a nuestro fútbol doméstico una dosis de responsabilidad y seriedad.

El Tomba ha estado a la altura de los acontecimientos, con un plantel que ha jerarquizado nuevamente a la institución y le ha devuelto el prestigio y el respeto que parecían olvidados. El paso del tiempo le dará el valor que corresponde a esta campaña del equipo dirigido por Sebastián Méndez, porque independientemente de los objetivos que se consigan o no, este grupo de muchachos ya quedará seguramente en la rica historia de la Institución bodeguera.

Resta esperar que los demás actores también estén a la misma altura, en coherencia con la importancia de lo que está en juego.

Es posible, siempre hay tiempo para enderezar el rumbo, con voluntad y buena fe. Ahora es el momento. Es la hora de la verdad.

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