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noviembre 27, 2014 9:02 am

Uno de los accidentes domésticos más comunes y lamentables es la quemadura, la que puede producirse dentro del hogar por causa de líquidos, objetos o partículas a temperaturas elevadas. Algunas acciones cotidianas exponen tanto a grandes como a pequeños a sufrir este tipo de lesiones; acciones que podrían evitarse con facilidad si se desarrolla toda tarea con el conocimiento de los riesgos que ella implica y con simples precauciones que harán más seguro el entorno.

En primera instancia es preciso exponer cuáles son las cosas que se hacen mal y podrían provocar quemaduras. Entre ellas: situar objetos calientes, tales como estufas, lámparas, hornos, tostadores, etc., al alcance de los niños o no proteger o ubicar estos objetos de manera correcta; utilizar recipientes o cuerpos calientes desprovistos de asas o mangos aislantes; manejar objetos a alta temperatura sin proteger las manos y cocer o freír los alimentos que salpican sin utilizar tapas. También es peligroso manipular en forma inadecuada artículos de pirotecnia y sustancias cáusticas o corrosivas.  Por otro lado, hay que tener en cuenta que muchos accidentes ocurren cuando los adultos cocinan o manipulan objetos calientes con niños en brazos, esta práctica usual puede producir quemaduras en ambos. En forma general, existen quemaduras por fuego y afines, por contacto con sólidos o líquidos calientes, por electricidad, por explosión, por abrasión, por el sol y por químicos.

Por todo ello, es necesario recordar algunos consejos que pretenden evitar pasar por una dolorosa lesión:

  • Colocar protecciones alrededor de aquellos objetos que se encuentran calientes y que no pueden cambiarse de posición, por ejemplo: calefactores, hornos, hornallas.
  • Seleccionar y utilizar objetos provistos de agarre aislante en buen estado: mangos, asas.
  • Utilizar guantes o manoplas aislantes para mover objetos calientes o manipular dentro de un horno encendido. Procurar que sean del tamaño que mejor le quede a la mano, si resulta incómodo sostener el objeto puede que se pierda control sobre él y se produzca un derrame.
  • Evitar las salpicaduras mientras se cocinan alimentos, mediante el uso de cubiertas o tapas.
  • Los mangos de sartenes, cacerolas y demás recipientes no deben sobresalir del mueble de cocina, hay que ubicarlos hacia adentro.
  • Alejar a los niños de la cocina y zona de planchar.
  • Situar objetos calientes o llama viva fuera del alcance de los pequeños.
  • Impedir que los niños jueguen con fósforos y mecheros.
  • Manipular con cuidado artículos de pirotecnia y supervisar a los pequeños tanto en su uso como en la posición que ocupan al observar como lo hace un adulto.
  • Manipular con cuidado la batería del coche, contiene ácido sulfúrico.
  • Manipular con extrema precaución todo producto químico, en especial, las sustancias cáusticas o corrosivas.
  • Controlar la temperatura del agua del baño del niño y también la de sus alimentos.
  • No usar manteles si hay pequeños que gatean o caminan, pueden tirar del mismo y derramar sobre sí cualquier cosa que haya sobre la mesa.
  • No mantener alzado en brazos al niño mientras se cocina o ingiere infusiones calientes.
  • No tener tomacorrientes expuestos e instalar un sistema disyuntor de electricidad.
  • No fumar en la cama ni mantener velas encendidas mientras duerme.
  • No arrojar líquidos inflamables al fuego del asado.

Respecto a las quemaduras, hay que decir que no todas son iguales ni deben tratarse de la misma manera. Según su gravedad existen tres tipos, las de primer, segundo y tercer grado. Así, las de primer grado son las más leves porque afectan sólo la capa externa de la piel, la que aparece enrojecida e hinchada; al tocar el área hay una cantidad sustancial de dolor, pero soportable. Por su parte, las quemaduras de segundo grado afectan la primera y la segunda capa de la piel, aquí el área adquiere un color rojo intenso y puede presentar ampollas e hinchazón severa. Por último, las de tercer grado, son las más graves porque llegan a todas las capas de la piel, el tejido se daña en forma permanente y en algunos casos, también se dañan los huesos. En la superficie la piel se ve negra o blanca, seca o carbonizada. Este tipo de quemadura necesita atención médica urgente ya que puede ser mortal.

En el caso que quemaduras menores es posible realizar un tratamiento de primeros auxilios en el hogar, siempre que la zona afectada mida hasta ocho centímetros de diámetro. En ese caso, hay que enfriar el lugar, permitir que el agua  fluya en forma directa sobre la superficie quemada por cinco minutos como mínimo o hasta aliviar el dolor, lo que ayuda a reducir la hinchazón.  De ser necesario, envolver, sin apretar, con un vendaje de gasa de algodón para mantener el área fuera del aire y para reducir el dolor y la inflamación. En caso de que el dolor persista se puede suministrar un analgésico como ibuprofeno, paracetamol o aspirina.

Sin embargo, cuando la quemadura es grave es primordial acudir al médico en forma inmediata o pedir que se traslade hasta el lugar, mientras llega y sólo si es posible, hay que quitar la ropa quemada del cuerpo del paciente con extremo cuidado, verificar sus signos vitales, envolver el área con un paño húmedo o una toalla estéril y jamás aplicar agua fría, pues podría causarle un shock. Además, debe estudiarse la extensión de los daños y en caso de piel carbonizada o ampollas, hay que pedir auxilio a un profesional. Por otro lado,  no es bueno presionar el área facial o del cuello porque esta acción produce inflamación y dificulta la respiración. Como punto a resaltar: si la víctima está en llamas no hay que permitirle correr, es necesario hacerla rodar por el suelo e intentar envolverla con mantas o toallas húmedas.

Como el proceder de manera correcta es fundamental para no perjudicar aún más al paciente, es de vital importancia desterrar algunas prácticas caseras al momento de querer aliviar su dolor: jamás colocar hielo de manera directa sobre la zona ya que aumenta los daños en la piel por la congelación; evitar el uso de ungüentos o aceites porque pueden interferir con el proceso natural de curación y no romper las ampollas porque se puede iniciar una infección.

La mejor forma de prevenir una quemadura es asegurarse de que el hogar es un lugar seguro y que las propias acciones no significan un riesgo para nadie.  Mantener la calma y acudir a un profesional puede evitar complicaciones y permitir una rápida recuperación según la gravedad de la lesión.

 

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