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julio 7, 2016 8:07 am

“Soy de un país vertiginoso, donde la lotería es parte principal de la realidad”. Jorge Luis Borges, “La lotería de Babel”.

Redistribución de la riqueza fue una de las frases más asiduas en nuestra historia reciente. Los datos muestran que redistribuir fue una práctica muy acendrada, aunque obliga a reconsiderar el valor verdad de la consigna. Se puede redistribuir en muchas formas: a favor de los que menos tienen, a favor de los que más tienen, a favor de los amigos, y cada ejemplo puede virar de la virtud hacia la corrupción más detestable y absoluta.

Pero sin duda, una de las redistribuciones más aberrantes, en un arco tan grande que va desde lo ideológico hasta su execrable legado social, ha tenido como uno de sus escenarios nuestra provincia y parece que la historia comienza a revertirse.

Nos referimos concretamente al juego. Y las cifras son verdaderamente espeluznantes. Si nos atenemos específicamente a un informe elaborado por el Instituto de Juegos y Casinos sobre lo que se apuesta en los anexos oficiales de los departamentos obtenemos que en San Carlos, por cada habitante mayor de edad el monto asciende a 4.652,68 pesos por mes. Uspallata no le va muy en zaga, ya que sus habitantes en condiciones de apostar tienen un gasto promedio por mes de 4277,46 pesos por persona.

Ese dato aterrador habla solo de lo que gastan los ciudadanos, pero nada ilustra sobre los problemas anexos: ludopatía, familias destruidas, depresión, y fundamentalmente dinero que podría usarse en fines más nobles transferido brutalmente, en algunos casos al Estado, pero nada sabemos aún de los privados. Además, es bastante frecuente al pasar por las salas notar que la mayoría de los concurrentes pertenecen a un segmento social que no parece ser el más favorecido, a juzgar por la cantidad de bicicletas y ciclomotores que se apiñan en las veredas.

Por fortuna, parece que la decisión de las nuevas autoridades provinciales es achicar ese esquema de juego, con cierre de salas y un achicamiento del aparato timbero, cosa que por supuesto ha generado un creciente malestar gremial. Vale agregar que además, según también datos oficiales, las casas de apuestas del Estado dan pérdida, que alcanzaría entre las tres salas que se cerrarán, a casi un millón de pesos por mes. La Consulta genera un ingreso mensual de 780 mil pesos; 126.000Uspallatay 130 mil la ubicada en Eugenio Bustos. Ninguna cubre sus gastos operativos.

Está claro que este aumento de la cantidad de casinos se basa en las estrechas relaciones entre Gobiernos y empresarios, como explican Ramón Indart y Federico Poore en su libro El poder del juego.El número de casinos en Argentina creció un 118% en la década ganada –por los dueños de las salas, está claro. En la actualidad hay unas 502 salas de juego. Pero hay datos aún màs espeluznantes: la mayor cantidad de salas de juego (casinos, bingos y máquinas tragamonedas) se encontraban en las provincias de Misiones, Buenos Aires, Tucumán, San Luis y Entre Ríos.

En Misiones debido a la cantidad de salas que se abrieron en los últimos años se llegó al escalofriante número de 102, y el territorio está asolao por la ludopatía. El gran ganador fue sin dudas Cristóbal López, conocido como el “zar de los casinos”, mantuvo una extrema cercanía con el kirchnerismo y es el propietario de 38 casinos (entre ellos el Trilenium de Tigre y el Casino flotante de Puerto Madero) y de 10.481 tragamonedas. En 2013 facturó 5.570 millones de pesos.

Mendoza, al lado de Misiones, parece un paraíso por los números de salas, pero esos cuatro mil y pico de pesos por habitante en algunos departamentos no debe ser tomado a la ligera. Es una de las “redistribuciones de la renta” más nefastas de esa pesada herencia que muchos aún se niegan a ver. Ojalá que la política de restricción tenga la potencia debida, y no solo por lo económico, sino por el tremendo costo social derivado del vicio.

Por Martin Gastañaga – Diario El Ciudadano online

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