historia de...

junio 22, 2014 4:28 pm

Mientras medio planeta se sentaba frente al televisor para ver la inauguración del Mundial, Sonia y Ricardo, su pareja, dialogaron con El Ciudadano en su casa del distrito El Bermejo, en Guaymallén, con mates y una tarta de por medio.
Sonia Spalluto es actriz y la creadora de Sana Sana Clown, una organización no gubernamental que desde hace casi 5 años hace reír a grandes y chicos en hospitales, escuelas, guarderías y asilos de ancianos.
Para poder imaginarse qué es un payaso terapéutico, hay dos opciones: o bien pensar en la película Patch Adams, que ha hecho llorar a muchos, o bien leer esta nota con atención, donde la primera ‘payasa terapéutica’ de Mendoza cuenta su historia.

Primera revelación
Sonia estudiaba el profesorado de Inglés y daba clases en Lavalle, cuando tomó contacto con un taller de Ernesto Flaco Suárez y a partir de allí, su vida no volvió a ser la misma: “Ese fue el momento en el que me dije: ‘Esto es lo que yo quiero hacer’; fue un amor inmediato”, aseguró la mujer. Así que al tiempo, y con todo lo que implica dejar una carrera que puede ser más “rentable” por otra que “socialmente no lo es”, y por recomendación del mismísimo Flaco, Sonia empezó a estudiar teatro, al punto tal que salió escolta de la carrera.
Dedicó diez años a incursionar sobre las diferentes aristas del arte dramático. Trabajó mucho hasta que todo eso pasó a un segundo plano, empujado por esas historias del corazón que no terminan bien y dejando huellas que sólo se curan con amor y risa. “Estuve en pareja con una persona que terminó siendo muy violenta; tuve a mi hijo Lucas y después de muchas cosas me animé e hice la denuncia, y de a poco pude salir de esa situación”, contó conmovida. Inmediatamente después de esa separación, ella retomó su trabajo como actriz.

Segunda revelación: Patch Adams
Un día que no fue como cualquier otro del 2005, Sonia vio la película donde Robin Williams interpreta al médico creador de la ‘risoterapia’ (conjunto de técnicas para desarrollar la risa que se aplica como apoyatura de tratamientos psicológicos y medicina tradicional en general, así también como una filosofía de vida, que mejora la calidad de la misma). “Vi la peli y me pasó lo mismo que con el teatro: me quedé impactada y me pregunté: ‘¿Qué es esto?’ Vi a ese tipo y dije: ‘Yo quiero hacer eso’. Empecé a investigar; no era tan fácil acceder a Internet, entonces me iba a un ciber, buscaba información y, en definitiva, eso se acercaba a lo que yo quería: que lo artístico estuviera ligado a la salud”.
En el hospital de niños no había actividades artísticas; a veces iba un payaso a ver a los chicos, pero nada más. El dato se lo acercó su mamá, voluntaria de cuidados paliativos durante más de 20 años. Esta situación motivó mucho más a Sonia a seguir investigando y a buscar todo lo que pudiese acercarla a la técnica que el mismo Patch Adams utilizaba y sigue utilizando para llevar sonrisas y alegría a chicos y grandes en distintas partes del mundo.
En esa búsqueda terminó conociendo a un grupo de payasos de un hospital de España que llegaron a Mendoza para dar talleres de clown.

La llamada
En ese lapso de tiempo, y buscando la manera de materializar su sueño, Sonia recibió la llamada de una ex alumna que, mientras hacía su pasantía como enfermera de Oncología del Notti, buscaba gente que pudiese llevar alegría para el Día del Niño. Corría el 2009 cuando Sonia emocionada aceptó el desafío, pero se encontró con que nadie en Mendoza se interesaba por ser parte de la experiencia, por lo que arrancó con una de sus amigas del alma, Graciela Anconetani, con quien presentó un proyecto, y juntas comenzaron a trabajar haciendo reír a los chicos del hospital.
Ahí nació Sana Sana Clown, el voluntariado que capacita a todo aquel que desee sacar el payaso que lleva dentro y hacer reír a alguien que atraviesa un momento difícil.

Sentar precedente
Durante dos años,(Matute y Matete) recorrieron salas del Notti con juegos, actividades y regalos (donados por amigos) para los chicos y sus familias marcando un antes y un después en la vida de los pasillos de un lugar que suele estar lleno de dolor, e incertidumbre, pero también esperanza.
“Seguí investigando, leyendo todo lo que Patch Adams compartía en relación a como la risoterapia colaboraba en la recuperación de cientos de niños. En ese momento los ‘payamédicos’ sólo existían en Buenos Aires dentro de una organización creada por el psiquiatra José Pelluchi, pero en Mendoza sólo nosotros llevábamos adelante esa misión.

“No burocraticemos la alegría”
Dos años despúes la Organización de Payamédicos se interesó por Mendoza y comenzó a ofrecer sus cursos rentados en nuestra tierra, lo que significó que muchos mendocinos se alistaran para ser uno de ellos y, por otro lado, que Sonia tuviese que dejar su voluntariado en el Hospital Notti, ya que le pedían a ella que también ‘hiciera el curso’, sin tener en cuenta que era ella quien hasta el momento llevaba adelante el único voluntariado de ese tipo en la provincia.
Podríamos pensar que su relación con la risoterapia termina acá, pero no: “Estaba tan triste por cómo se dieron las cosas, que le escribí a Patch Adams y le conté mi experiencia, mi trabajo y mi desilusión”, contó Sonia. Y, para sorpresa de propios y ajenos, unos meses después recibió una encomienda que incluía una carta de puño y letra del propio Hunter Doherty (más conocido como Patch Adams) y dos libros de su autoría para que Sonia continuara perfeccionándose en el arte de sanar a través de la risa.
Las actividades de Sana Sana Clown continuaron abriéndose paso en distintos espacios donde la risa se necesita más que cualquier otra cosa en el mundo, entre ellos, escuelas rurales, asilos de ancianos y guarderías, entre otros.

Creer en lo imposible
La admiración por el médico que conocimos a través de la pantalla grande gracias a Williams, fundador de The Gesundheit! Institute llevó a Sonia y Ricardo a ser los únicos argentinos en formar parte de uno de los tours que Patch Adams hizo en algunos lugares del mundo y la experiencia se produjo en febrero de este año en Ecuador, donde durante una semana tuvieron la posibilidad de capacitarse y trabajar, con Patch (experiencia fuerte si las hay). “Se puede generar un ámbito laboral donde la soledad, la enfermedad o el aislamiento dejen de ser un mal y pasen a ser un espacio donde se convive con otros. Cuando uno tiene un sueño y lo agarra fuerte y busca por ese lado, tiene recompensa, basta creer en lo imposible”, concluyó Sonia.

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