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octubre 21, 2015 8:30 pm

Luego de que Marcelo Gallardo reconociera que estaba utilizando el certamen doméstico a modo de prueba, a River le llegaba el momento de la verdad: los Cuartos de Final de la Copa Sudamericana. En un repleto y expectante Monumental, abría la llave ante el humilde Chapecoense, en busca de dar el primer paso para seguir vivo en su meta de defender la corona.

Con esta intención, los de Núñez saltaron al campo de juego dispuestos a hacer valer la diferencia de jerarquía. Así fue que desde el minuto inicial ejercieron una presión constante, prácticamente borrando de la cancha a su humilde adversario que casi no podía salir de su campo. Sin embargo, una vez más el Millonario se encontraba preso de su mayor falencia: la falta de efectividad.

Los del Muñeco atacaban por todos los frentes, pero se desdibujaban al momento de la definición y las pelotas terminaban perdiéndose por la línea de fondo o en las manos del arquero Danilo. Pero tanta insistencia tuvo su premio antes de los 20 minutos cuando apareció Milton Casco para desbordar por izquierda y sacar un centro atrás para Carlos Sánchez, quien de primera mandó la pelota al fondo de la red.

Pero lejos de servirle dicho tanto como inyección anímica para continuar reflejando en el marcador su superioridad, River se fue desluciendo al punto de sufrir un impensado cachetazo. El mismo se dio a los 36 minutos, cuando apareció Maranhão para ganarle la espalda a Jonatan Maidana y definir por entre las piernas de un Marcelo Barovero que no llegó a achicar con precisión.

Ya en el complemento, al campeón defensor le costaría un poco salir del desconcierto en que había quedado tras el 1-1 parcial. Para colmo, el desgaste físico realizado en la etapa inicial también le pasaba factura y el ritmo de juego ya no era el mismo. Pero cuando la incertidumbre comenzaba a invadir a cada uno de los protagonistas, aparecería un héroe acostumbrado a salvar las ‘copas’. Sería Leonardo Pisculichi quien sacaría a relucir su exquisita pegada en un tiro libre para estampar el 2-1 apenas pasado el cuarto de hora.

Y aunque el trámite del partido no ofrecía mucho más, el tiempo todavía le daba para marcar una diferencia más acorde a la diferencia de categoría entre cada protagonista. Sería recién a cinco minutos del final cuando el coraje del pibe Sebastián Driussi le permitiría al uruguayo Sánchez hacer una nueva aparición en el arco rival y despacharse con un doblete que le permitía sellar el 3-1 final.

Así, aunque tendrán que trabajar sobre los lapsos de desconcierto que tuvieron ante un rival tan inferior que muy poco hizo para incomodarlo, River logró una ventaja vital para viajar con mayor tranquilidad a disputar la Revancha el próximo miércoles y buscar en Brasil su boleto a las Semifinales.

Estadio: Antonio Vespucio Liberti
Árbitro: Jonathan Fuentes (Uruguay)

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