Roberto Macho

junio 13, 2016 3:02 pm

Si algo faltaba en la larga lista de errores y deslices cometidos por el inefable gremialista Roberto Macho, era ser descubierto con las ‘manos en la masa’, así de literal, esa masa de pan dejada a un costado del supermercado luego de haber sido ingerida en parte y sin ningún ánimo de pagar por el mismo, deja en evidencia una conducta a todas luces reprochables por parte del díscolo sindicalista.

Aún peor el hecho de hacerlo frente a sus propios hijos, y para colmo de males, sin la mínima autocrítica para reconocer el papelón que lo tuvo como protagonista.

Desde hace tiempo, y tal vez como para sacar chapa de duro, Roberto Macho es el actor principal de hechos vergonzosos y para nada democráticos, que rozan con lo delictivo. Pareciera que todo vale para este sindicalista so pretexto de defender los derechos de los trabajadores de la Administración Pública, incurriendo en forma reiterada en agresiones y actos de intimidación, como el que les tocó sufrir a los bomberos voluntarios, que, cuando acudieron a cumplir con su deber y en momentos que se aprestaban a apagar un fuego en las inmediaciones de la Casa de Gobierno fueron patoteados y agredidos por este gremialista .

Todo vale para tratar de permanecer al frente de ATE y competir junto con Raquel Blas para ver cuál de los dos es más escandaloso y desubicado. Hechos de patoterismo y violencia se han transformado en el modus operandi de este par de gremialistas, que inclusive llegaron, tiempo atrás, a agredir tirando de los cabellos a la presidente del Instituto de Juegos y Casinos, Josefina Canale, en las puertas de la institución mientras procedía a tomar un taxi. Vergonzoso por donde se lo mire.

También la irrupción de Macho y otros sindicalistas cuando se desarrollaba el Gran Premio Vendimia en el Hipódromo Provincial, tirando bengalas y pirotecnia en el lugar menos indicado.

Es un combo de malos antecedentes que para nada hablan bien de él, quien por el contrario tendría que tener una foja de antecedentes intachables que hagan digno su rol de representantes de los trabajadores, y que éstos se sientan orgullosos de quien los defiende.

Pero no es este el caso, y debemos seguir mencionándolo, más por estos hechos bochornosos que lo tienen como protagonista, que por su actuación en la mesa de las paritarias con los representantes del Gobierno. Allí ha demostrado una permanente obcecación y muy pocas ganas de dialogar, lo cual ha llevado Alfredo Cornejo a establecer el aumento salarial mediante sendos decretos.

Son épocas en donde se les pide transparencia a miembros de los tres poderes del Estado. Hay que sumar también a algunos gremialistas para que pongan las barbas en remojo, que hagan una profunda autocrítica y traten de cambiar actitudes y formas de exigir mejoras para sus agremiados, que sean más dignos de una provincia, que muchas veces se jactó por tener los mejores hombres representándolos. Nadie puede cambiar a un hombre de 40 años, pero al menos se le puede pedir que actúe como cualquier ciudadano, con las responsabilidades que se le exige a cualquier hijo de vecino.

Sería sumamente beneficioso para todos que reconociera errores, un mínimo de autocrítica, y dejar de victimizarse acudiendo a la tan remanida excusa de persecución política.

Por suerte, hay buenos sindicalistas, y son ellos los que tendrían que tomar cartas en el asunto e ir alejando y excluyendo a quienes los dejan tan mal parados y que salpican al gremialismo en general./Foto: Facebook

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