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mayo 9, 2016 7:45 pm

Los candidatos al sillón presidencial filipino han reconocido la victoria de Rodrigo Duterte en las elecciones de este lunes. “Duterte tiene un mandato. Vamos a darle una oportunidad”, sostuvo la senadora Grace Poe, que era una de las favoritas en la contienda y obtuvo una respuesta, en las urnas, en torno a una quinta parte de los votos, informó la “Agencia Ep”.

El “Consejo Pastoral Parroquial para un Voto Responsable”, acreditado por la comisión electoral, sitúa en 13,7 millones el número de adeptos que apoyaron a Duterte, seguido por Poe, con unos 7,6 millones, y Manuel Roxas, con casi 6 millones. Poe llegó a figurar como favorita en la primera fase de la campaña.

“Quiero tender mi mano a mis rivales para comenzar desde ya la curación”, ha afirmado Duterte en unas declaraciones a la prensa filipina en las que, sin embargo, ha instado a los funcionarios que han conspirado con bandas criminales y narcotraficantes a “retirarse o morir”.

A Rodrigo Duterte, quien durante la campaña electoral, y por su polémica verborragia, recibió el calificativo de “el Donald Trump del país asiático”, le han acusado de todo, excepto de formar parte de “escuadrones de la muerte”. Algo que puede decirse del antiguo alcalde de Davao, en Mindanao, es de haber construido una sonora campaña electoral a golpe de violencia. Y con éxito. Fue respaldado de forma mayoritaria sobre su principal rival, Mar Roxas, nieto del ex mandatario Manuel Acuña Roxas.

Sobre Duterte pende la acusación de estar vinculado con las patrullas urbanas que hundieron a la ciudad de Davao en el terror. Un liderazgo que le valió el apelativo de “el castigador” (Human Rights Watch estima en más de un millar los muertos en ejecuciones extrajudiciales).

El mayor revuelo internacional lo provocó cuando realizó un controvertido comentario sobre la violación y muerte de una misionera australiana, Jacqueline Hamill, sobre lo que lamentó no tanto la agresión sexual, sino la “belleza violada” de la víctima. A pesar de ello, su promesa de acabar con las mafias del tráfico de drogas y el crimen organizado ha sido determinante para su elección.

Duterte ya ha asegurado que su presidencia será “sangrienta”, así como ha prometido acabar con todos los criminales “doblando el salario de los militares y policías, e incrementando su fuerza en tres mil miembros”.

 

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