Rotary

mayo 12, 2016 9:34 am

Cuando el calendario marca la cercanía de una fecha importante para el Rotary Club de Guaymallén, El Ciudadano conversó con dos socios que ostentan récords trabajando por la comunidad. Se trata de Luis Culasso, el socio activo más antiguo, y de José Pepe Carrasco, quien no sólo lleva 35 años como socio activo, sino que fue presidente en cuatro oportunidades, récord que nadie ha podido superar en esta institución.

Luis, bioquímico de profesión, empieza a contar la historia y acompaña su relato con algunas imágenes de la época que trajo para mostrarnos. “En aquella época de la fundación, el club estaba integrado por médicos, odontólogos, farmacéuticos y bodegueros. Eso duró unos cinco o seis años, ya que después empezaron a abrirlo a otras actividades”, explica, y luego este hijo de rotario al que ya habían tentado tiempo atrás con sumarse al club, pero sin resultados positivos comenta que entró al club a principios de 1969, cuando tenía 29 años y “era el más joven de todos”.

José Pepe Carrasco, contador y comerciante, se suma a la charla y dice que “lo que es destacable en Luis es que lleva 47 años como socio activo en el club, y es muy difícil encontrar en una institución una persona que haya permanecido durante todo este tiempo. Son contados con los dedos de una sola mano”, Y agrega: “Nos han invitado a nosotros porque somos los más veteranos; en mi caso, llevo 35 años de socio, pero Luis prácticamente está contando un 70% de la historia del club. En mi caso, ya lo agarré medio maduro al club”, explica.

El rol de las damas

Luis cuenta que su presidencia coincidió con un triste momento nacional como telón de fondo. “A mi me tocó la Guerra de Malvinas, y tuvimos una destacada actividad en la organización de ayuda a nuestros soldados. En esa época, la Comisión de Damas se organizó a full y trabajó muchísimo haciendo abrigos de lana, porque la guerra fue en invierno”, explica, y dice que cabe un mea culpa, ya que recuerda que en ese momento de la historia todavía no se aceptaba la participación de las mujeres más que a través de una Comisión de Damas.

“En aquella época no se aceptaban mujeres, y hubo juicios millonarios en Estados Unidos que el Rotary perdió”, explica Luis, y en ese mismo momento José redobla la apuesta: “El tema es que eso se contraponía el espíritu del club, que decía aceptar a todas las personas del mundo de buena voluntad, simplemente con el afán de servir sin distingo de raza, religión ni género. Era una cosa ilógica la discriminación de género”.

Lo cierto es que después de idas y vueltas, este año rotario comienzan a integrarse mujeres a la Comisión de Guaymallén. El remate y la reflexión sincera llegan con una confesión de Luis: “Yo no soy machista, a mí me gusta tenerlas cerca a las mujeres”, y hay risas compartidas porque a medida que avanza la charla descubrimos que Luis es un romántico incurable. Él mismo asegura que “la Comisión de Damas que nos acompañó en el pasado fue muy efectiva, la obra de ellas superaba a la nuestra”.

Tiempos de guerra

“Lo difícil cuando Luis estuvo en la presidencia fue que estábamos luchando contra Inglaterra, la cual era aliada, teóricamente, de Estados Unidos y como el Rotary fue fundado por un norteamericano, se pensó en sustituirlo creando muchos clubes llamados Martín Fierro. Eso fue un embate bastante grande porque era nacionalismo, pero un nacionalismo ocasional”, asegura Pepe haciendo referencia a la presidencia de Luis en aquellos tiempos de guerra. Y agrega: “Nosotros defendíamos principios que van mas allá de las naciones, defendíamos la paz de los pueblos. Si bien fue difícil, estábamos tranquilos, porque sabíamos que la institución iba a superar esa situación”.

Lazos de amistad y familia

Indudablemente, el compartir metas y valores lleva a los miembros a relacionarse, incluso más allá de la simple actividad rotaria. En ese sentido, tanto José como Luis han encontrado personas con las que cada lunes se sienten a gusto, de quienes conocen su historia y la de su familia, y eso convierte a una actividad semanal en más amena que cualquier otra reunión de trabajo.

Esos lazos de amistad no sólo se dan dentro del propio club, sino también con instituciones que se encuentran en distintos lugares de la geografía mundial. “Por ejemplo, tenemos un club pareja, que es el Rotary Club de Quillota, en Chile, con el que hemos emprendido acciones en conjunto, pero también con el que hemos desarrollado una relación de amistad y compañerismo”, dice Pepe, y recuerda una de las anécdotas en relación a ese club en particular, cuando unos años atrás, mientras estaba de paso en Chile, sufrió dos robos en el mismo día. Se quedó varado sin dinero y gracias a amigos del club chileno no sólo pudo pagar el hospedaje hasta que abrieran el paso fronterizo, sino que también pudo emprender el regreso a casa.

Una obra que es orgullo

“Uno de los temas que quería rescatar –dice Pepe- tiene que ver con la historia de una familia que vivía en el basural de Guaymallén, cerca de Puente de Hierro. Debido a un acontecimiento desgraciado se produjo un incendio en el que perdieron a una de sus criaturas, por lo que nos propusimos ayudar. El basural se eliminó, donamos nueve hectáreas de terreno para que los vecinos construyeran sus casas y les suministramos agua potable. Aún falta hacer la urbanización. En esto, no sólo trabajamos nosotros, ya que tuvimos la ayuda de la Fundación YPF, de un socio que trabaja en la Municipalidad y de una socia que es visitadora social”. Y remata con orgullo: “Esa es, hasta el momento, nuestra obra máxima”.

Crecimiento personal

Si bien el servicio a la comunidad es la base de la institución, ambos ex presidentes sienten que han cumplido y siguen abogando por los principios rotarios, aunque también destacan su crecimiento personal. Es que en las reuniones semanales, además del tratamiento de temas específicos y de la cena, hay un momento denominado ‘charla de clasificación’, donde cada rotario expone un tema sobre el cual se ha especializado, sea relacionado o no con su actividad profesional.

Para Luis ha sido el momento mostrar sus dotes de historiador y compartir con sus compañeros sus investigaciones, mientras que para José fue una buena excusa para mejorar su oratoria.

El presente

El club trabaja en diferentes actividades durante el año, pero desde el 2015 sentaron las bases de un gran compromiso con la comunidad con la creación del ‘Programa Donar’, a través del cual buscan concientizar sobre la importancia de la donación, tanto de sangre como de órganos y de médula ósea. Para cumplir esta meta, no sólo han realizado capacitaciones sobre el tema en la sede, sino también en diferentes espacios y eventos masivos en forma conjunta con el Centro Regional de Hemoterapia, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) y las Municipalidades de Capital y Guaymallén. Hasta el momento, y gracias a esta campaña, se han inscripto 89 personas como donantes de órganos, 25 de médula ósea, y hubo más de cien donantes voluntarios de sangre.

A todas las actividades que realizan en el club se suman, en estos días, las de los preparativos por el 65º aniversario, para lo que han organizado una cena de gala para el 27 de este mes en el Hostal de los Andes.

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