sarna humana

octubre 27, 2015 3:53 pm

La escabiosis se conoce de manera popular como sarna pero nada tiene que ver con la que transmiten los animales. Se estima que 300 millones de personas padecen esta enfermedad al año alrededor del mundo, lo que implica un importante problema de salud pública en zonas de escasos recursos económicos o sanitarios. Este problema adquiere particular importancia en países en vías de desarrollo dado que afecta a un enorme número de personas y es endémica en países tropicales.

Algunos estudios indican que la enfermedad es mas frecuente en el grupo etario comprendido entre los 20 y los 28 años y tiene mayor incidencia en condiciones de hacinamiento, sin embargo, también se da en zonas urbanas durante los meses de invierno.

Afecta con mayor frecuencia a mujeres y niños pero existen grupos con riesgo elevado de sufrir sarna severa o incrustada, una forma de la enfermedad que es grave y muy contagiosa: trasplantados, personas con discapacidad, con VIH u otros virus, además de pacientes con  enfermedades crónicas.

No obstante, la sarna puede afectar a cualquier persona, sin importar raza, edad, situación social o higiene personal y frente a estas posibilidades, preocupa que en nuestro país los casos asciendan desde el año pasado a esta parte. Muchos pequeños de los conurbanos llegan a los hospitales con infecciones en la piel que tienen como origen esta enfermedad, aunque también se diagnostica en adultos de distintas posiciones sociales. Es decir, si bien la mayor cantidad de detecciones se produce en personas con bajos recursos, también se observa en quienes pertenecen a sectores más acomodados.

¿Qué es la sarna?

Es una enfermedad muy contagiosa que se produce cuando el parásito Sarcoptes Scabiei ingresa al organismo. Es un ácaro de unos 0.4 milímetros de longitud que atraído por el calor hace un túnel en la superficie de la piel, deposita entre 10 y 25 huevos y segrega toxinas que causan reacciones alérgicas. Las larvas nacen a los 3 o 4 días y excavan túneles en las capas externas de la piel, lugar donde se convierten en ácaros adultos y viven de 30 a 60 días. Si el ácaro se expulsa al rascarse, puede sobrevivir en la ropa hasta 48 hs. Una vez en marcha este proceso, la persona infectada nota picazón después de algunas semanas.

El ácaro se transmite por contacto directo con la piel de una persona con el parásito y el paciente recién infectado suele albergar un promedio de 5 a 10 ácaros, aunque en el caso de la sarna noruega esta cifra puede ascender a millones de ellos. Al principio, la invasión suele ser de 15-20 parásitos, por lo que el picor es limitado y poco intenso. Conforme la infección progresa también lo hace el picor, el que puede tornarse insoportable. Después del contagio, los síntomas tardan varias semanas en desarrollarse por completo.

En personas sin problemas de defensas, la sarna suele localizarse en manos, dedos y muñecas. También es frecuente que afecte a la superficie de flexión de codos, axilas y tobillos, así como el pliegue submamario, las nalgas y los genitales masculinos. Mientras que en aquellos que sufren algún trastorno inmunitario o tienen las defensas disminuidas, la afección es más general y aparece en lugares distintos a los usuales, afecta cualquier sitio de la piel, lo que incluye tórax, cabeza, palmas de las manos y plantas de los pies, pezones y pene. Por otra parte, en muchas ocasiones la piel dañada propicia el ingreso de otras bacterias que producen nuevas infecciones.

¿Cómo se contagia?

Cabe destacar que su contagio es de piel a piel por lo que se reproduce de manera fácil y veloz entre los miembros del mismo grupo familiar, en especial, de hijos a madres o entre hermanos que comparten la cama y/o la ropa. También se registran casos en pacientes hospitalizados, internados en geriátricos, que viven en residencias escolares o asisten a piscinas, los que luego traspasan la escabiosis a integrantes de su familia.

Es decir, esta enfermedad se contagia con mayor frecuencia en aquellos lugares y ocasiones en que se entablan contactos estrechos o íntimos entre personas o se comparten objetos de uso personal. En este sentido, hay que destacar, primero, que el material contaminado es un factor de transmisión importante tanto en los hogares como en lugares de uso o actividades colectivas; y segundo, que el hacinamiento es un factor de mucha más importancia que la falta de higiene. También es preciso referir que si bien la sarna no se considera una enfermedad de transmisión sexual, el contacto íntimo es determinante en el contagio entre personas.

Hay que tener en cuenta que los ácaros que la provocan pueden encontrarse en el polvo doméstico, el suelo, los muebles y la ropa de cama, donde llegan a sobrevivir más de 10 días, por lo que no se descarta la transmisión a partir de estas fuentes.

¿Cuáles son sus síntomas?

  • Intenso picor: más tolerable durante el día que la noche, aunque en algunos casos infrecuentes los pacientes no sufren síntoma alguno. Como la enfermedad se desarrolla de a poco, este picor inicial suele atribuirse a un roce, la picadura de un insecto o a tener la piel reseca o irritada. El rascado destruye parte de los surcos y produce un alivio momentáneo pero también ayuda a diseminar los ácaros a otras zonas del cuerpo. Así, al cabo de pocas semanas, la infección se vuelve mucho más intensa e intolerable.
  • Surco: lo conforman túneles en la piel donde viven los parásitos. Suelen observarse como zonas elevadas,  delgadas y curvas.
  • Otros: zonas engrosadas y/o de eczemas, ampollas, formación de nódulos (abultamientos) y lesiones producidas por el rascado, además de infecciones varias.
  • Síntomas de la sarna severa o noruega: lesiones similares a las de la psoriasis o con aspecto de verrugas, lesiones en las uñas, aumento de leucocitos eosinófilos e inflamación de ganglios linfáticos.

Posibles complicaciones…

La sarna es una enfermedad de la piel que, por lo general, da lugar a molestias de intensidad leve a moderada. Sin embargo, las formas extensas, con costras o ampollas pueden resultar debilitantes, con dolor al movimiento, agrietamiento o heridas en la piel. Se complica con frecuencia con infecciones secundarias en la piel que pueden volverse graves por causa de gérmenes o complicarse por la inflamación de vasos sanguíneos o del riñón.

Se recomienda tratar no sólo al paciente sino a todas las personas con las que mantenga una estrecha relación. Se debe lavar tanto la ropa de cama y la personal como las toallas con agua tibia o caliente. Aquellos objetos que no pueden lavarse deben estar fuera del contacto con cualquier persona durante un mínimo de 3 días, que es el tiempo que tarda en morir la mayoría de los ácaros fuera de su huésped natural, el ser humano.

También se prescriben medicamentos de uso externo y de ingesta con el objetivo de terminar con los parásitos y aliviar los síntomas.

La erupción y el picor pueden persistir hasta dos semanas después de terminar el tratamiento. Si los síntomas persisten más de 3 meses, puede ser por resistencia al tratamiento, una reinfección adquirida de una persona del círculo más cercano del paciente o de un objeto infectado. En ocasiones, el tratamiento resulta pero el paciente empeora por desarrollar una dermatitis de contacto al medicamento o una sensibilidad a otros parásitos domésticos.

Ante cualquier duda es fundamental asistir a la consulta médica para poder acceder a un tratamiento temprano que evite el desarrollo del parásito tanto en quien lo posee como en el resto de las personas con las que se relaciona.

Por Belén López Grillo – Diario El Ciudadano on line

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