godoy river

septiembre 18, 2014 9:02 am

River llegaba por demás envalentonado, producto de estar atravesando su mejor momento en los últimos años (pese a haberse coronado el pasado semestre, no había alcanzado el exquisito fútbol que pregona actualmente de la mano de Marcelo Gallardo). En este contexto, es el líder del torneo, ya está en los Cuartos de Final de la Copa Argentina y arribaba bien posicionado en la Copa Sudamericana. Precisamente este último frente era el que lo tenía saliendo a la cancha, debiendo recibir a Godoy Cruz en el duelo revancha de la Segunda Fase (en la ida logró una agónica victoria por la mínima).

Si bien no llegaba con el cansancio físico que le podría haber significado jugar en una reducto tan castigado por las lluvias (se suspendió su visita a Arsenal precisamente por las condiciones climáticas), este parate también podía resultarle un peligroso freno al arrollador ritmo que había logrado. Lo cierto es esto no se notó para nada en un vibrante inicio de partido ante los de Mendoza, en el que apenas a los cinco minutos habían elaborado una riesgosa ocasión que tuvo tanto a Rodrigo Mora como a Leonardo Piscuclichi con reales chances de abrir el marcador tempranamente.

Con ese incesante ritmo continuó prácticamente toda la primera etapa. Tal como lo venía mostrando en sus últimos encuentros, el ‘Millonario’ era una verdadera tromba cuando atacaba, pero siempre se topaba con un muy atento Sebastián Moyano que despejaba cuanta pelota pusiera en peligro a su valla.

Pero el local parecía otro equipo completamente diferente cuando llegaba la hora de defender. Fue cerca del cuarto de hora cuando la visita inquietó bastante a un local que se mostraba completamente distraído y desordenado en el fondo. Cuando los mendocinos lograban hacerse del balón, no necesitaban hacer mucho esfuerzo para acercarse con peligro al área rival, aunque luego quedaban en evidencia sus falencias ofensivas al no resolver acertadamente prácticamente ninguna de las buenas ocasiones que generaba.

Y fue en el momento más crítico cuando apareció la infalible figura de la noche: Rodrigo Mora. El uruguayo dejó en las sombras el regreso a la titularidad de Teófilo Gutiérrez con un estupendo doblete en menos de cinco minutos que ahuyentó todos los fantasmas. En el primero se filtró entre la defensa y definió ante la desesperada salida del guardameta adversario, mientras que cuatro minutos más tarde corrigió la dirección de un balón que había sido estrellado en el palo y de cabeza lo mandó al fondo de la red para sentenciar el 2-0 parcial en una ráfaga furiosa.

Lejos de bajar los brazos por el significativo global que debía revertir, el ‘Bodeguero’ continuó en busca de más y fue por intermedio de Rubén Ramírez que generó las ocasiones de mayor peligro. Sin embargo, la suerte no parecía estar del lado de ‘Tito’ que no pudo capitalizar ninguna de las chances para aunque sea descontar en el marcador.

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