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marzo 4, 2015 4:19 pm

Idealizado como un salvador desde el mismísimo día del arribo a la institución, la historia de Marcelo Bielsa en el banco de suplentes del Olympique Marsella no transita sus días más fructíferos

El equipo no conoce las mieles del éxito desde fines de enero y tanto Paris Saint Germain como Lyon lo desplazaron del liderazgo, además de quitarle un pequeña ventaja en el ordenamiento general. Además, puertas adentro, los inconvenientes con André-Pierre Gignac tomaron trascendencia pública, el goleador emitió declaraciones críticas y al rosarino no le tembló el pulso para sentarlo entre los relevos. El clima interno, entonces, sumó un nuevo eslabón de disconformismo inocultable.

Como si todo esto no hubiera sido suficiente, ahora se sumó el mandatario del Montpellier, Louis Nicollin, despotricando contra Bielsa y defendiendo a su colega dirigencial del Olympique. “Si me hubiera hecho eso a mí, lo despedía. Parece que es un hechicero, toma a la gente por idiota. Además no me gusta la gente que habla y no te mira a la cara. Cada uno vive con su estilo, pero a mí no me va el suyo”, expresó.
Por esta sumatoria de elementos, la prensa da por hecho el divorcio Bielsa-Marsella una vez que finalice la actual temporada, a la que todavía le restan 11 capítulos de actividad en el certamen doméstico. Pero fiel a su estilo y firmes convicciones, el entrenador no brindó precisiones sobre su futuro profesional y aunque aparecieron propuestas (una era del seleccionado de Japón), avisó que se enfocará en el presente para revertir un panorama poco alentador.

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