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agosto 8, 2016 10:46 am

Sobre sus espaldas está inmerecida presión que produce la turbulencia económica, financiera y social que conlleva esa mezcla explosiva de inflación y recesión. Una cuestión que no baja sus decibeles producto de la herencia que recibió la actual administración nacional. También por indecisiones y erráticos caminos que toma el actual gobierno. Lo cierto que todo esto lleva a disminuir inversión y fuentes de trabajo. Que el campo y la industria soporten como puedan él cimbronazo, que todos dicen se superará. Es lo que se espera y espera todo un país que hacen no más de ocho meses en un importante porcentaje volcó con su sufragio un cambio.

Un cambio que implicaba recuperar un terreno perdido intencionalmente en esa “única” institucionalidad que nos debe regir de acuerdo al imperio de leyes y la constitución. En un todo con esa democracia que tanto atesoramos con mucho dolor y a la vez con esperanzas en aquel lejano octubre de 1983. Dolor por ese inmerecido daño infringido a las instituciones y a los ciudadanos en el mortal paso de una mugrienta dictadura que arrasó al país. Un capítulo que los argentinos merecemos se cierre con el juicio y castigo definitivo de todos aquellos imbéciles que robaron, torturaron y mataron la vida de toda una nación.

Lamentablemente hoy y cuando, como se dijo, Argentina intenta salir del cono de sombra de los problemas económicos y no perdiendo revalorización del camino democrático del que estamos convencidos como único sistema de vida que nos debe regir por siempre. Aparece con soberbia actitud una mujer que sectariamente ha decidido que todo lo anterior sea vulnerado sin más y porque ella así lo ha determinado. Entonces, con reprochable postura ha salido públicamente y con gruesos epítetos a desafiar la estabilidad institucional de todo un país, sin importar que con ello pudiera desencadenar una ola de violencia sin sentido por las calles de la nación.

La señora Hebe de Bonafini es una de las fundadoras de la asociación Madres de Plaza de Mayo. Entidad que integró desde el dolor de una mujer que la dictadura militar la arrebató con saña la vida de sus hijos Jorge Omar y Raúl Alfredo, secuestrados y desaparecidos en La Plata y Berazategui respectivamente durante el año 1977. Misma suerte que correría un año después María Elena esposa de su hijo Jorge. Todo un dolor difícil de apagar en el tiempo, que se multiplicó de igual modo en miles de argentinos que sufrieron similar situación como la vivida por Hebe de Bonafini

Ahora bien, la ciudadanía en general se pregunta por estas horas ¿qué tiene que ver todo esto con las determinaciones que ha tomado un juez federal?; ¿porqué ha aparecido en el medio de una citación ante estrados judiciales de Hebe de Bonafini, su lucha y los derechos humanos?. Es evidente que se quieren “intencionalmente” mezclar las cosas y todo tiene un porqué. Tanto, como el porqué, conocidos dirigentes kircheristas se abroquelaron alrededor de la anciana mujer.

La causa “Sueños Compartidos” que hoy está siendo investigada por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi es otro duro aspecto de corrupción que ha dominado el escenario de la vida de la nación en los últimos años. Se trata de un organismo creado por y para la Fundación Madres de Plaza de Mayo, al que el estado nacional le otorgó la friolera de $ 4.000 millones para la construcción de viviendas en todo el país. Inadmisible acción si se tiene en cuenta que Madres de Plaza de Mayo es un organismo de derechos humanos y no un organismo de acción social, mucho menos una empresa constructora. Sin embargo el dinero se otorgó y las casas no fueron construidas. Por ello, la justicia inició la investigación procesando y deteniendo en primera instancia a Sergio Schoklender, ex yerno de Bonafini y quien administraba junto a su hermano Pablo Sueños Compartidos. Acción judicial que continúa con las imputaciones al ex ministro de planificación federal Julio de Vido y al ex secretario de obras públicas de la nación José López. Este último preso por las millonarias valijas que pretendía esconder en un convento de General Rodríguez. Pero también por Sueños Compartidos deben comparecer ante el juez federal Martínez de Georgi otras 43 personas, entre las que se encuentran el ex jefe de gabinete de ministros Jorge Milton Kapitanich, el radical arrepentido Gerardo Zamora y quien hasta hace poco fue legislador de la nación (FpV) Murice Closs.

En ese contexto y ante fuertes e irrefutables pruebas que Sueños Compartidos fue otro nicho de corrupción es que es citada Hebe de Bonafini. Para el juez federal que entiende en la causa y para el ciudadano común, es imposible que Bonafini haya desconocido las maniobras dolosas con las millonarias cifras que otorgó el estado para la construcción de viviendas que no se hicieron. Un punto que del mismo modo queda encerrado con un interrogante para el concepto de Hebe de Bonafini sobre derechos humanos: “¿dónde quedaron los derechos humanos de esos humildes argentinos que esperaron de Sueños Compartidos la construcción de su merecido vivienda?”

Por ello, la señora debe rendir cuentas ante la justicia. Debe presentarse ante ella como los procedimientos por ley dictan. Procedimiento que no puede ser distorsionado, como lo ha sido grotescamente en las últimas horas. No se debe confundir al país expresando y mezclando cuestiones que son muy caras a los sentimientos de Argentina y que no son patrimonio de ningún sector. Como son los derechos humanos y el sufrimiento infringido en la última dictadura militar.

La señora Hebe de Bonafini es una ciudadano, que como todos, absolutamente NO hemos comprado título alguno de impunidad ante la ley, las instituciones y la constitución. Cuestión que del mismo modo les alcanza a los que “intencionalmente” la acompañan en la absurda cruzada contra el sistema: Amado Boudou, Andrés “el cuervo” Larroque, Máximo Kirchner, Fernando Esteche (líder de Quebracho) y otros más, que están siendo investigados por la justicia por hechos de corrupción.

El momento dicta que No debe confundirse al país. Que se debe respetar la justicia y rendir cuentas ante ella si realmente son inocentes como lo declaman. Existen garantías para el debido proceso de defensa que prevé el código procesal penal. Estamos en democracia plena con la vigencia de todas las instituciones de la misma. Nadie vulnera, ni debería vulnerar el estado de derecho que impera en nuestro país. Y es lo que la gente está recuperando después de muchos años donde a la nación se la lesionó en todo ello. Por eso es que ese ciudadano que intenta sostener esto y pasar el duro momento económico, es que no merece bajo ningún aspecto que le “ensucien su destino” mezclando aspectos dolorosos de su historia de nación, con un hecho delictual igualmente doloroso en los que se defraudaron dineros públicos y en donde usted, señora, debe respetar la ley y la democracia. Sin más dilación y circo alguno.

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