Perro pis

junio 22, 2016 12:33 pm

DSC03815Por Sergio Biglieri – Médico Veterinario

Las enfermedades protáticas constituyen una de las preocupaciones más frecuentes para la medicina humana ya que ésta es una dolencia frecuente en la población masculina que alcanza determinada edad. Las acciones de medicina preventiva han hecho retroceder los índices de esta compleja enfermedad permitiendo desarrollar  acciones que disminuyan y prevengan dolencias antaño incontrolables. Si bien algunas enfermedades no pueden evitarse, su detección temprana permite actuar con prisa y contundencia para evitar males mayores. ¿Que sucede en la población canina?

La próstata es una glándula  sexual masculina que cumple una función absolutamente reproductiva produciendo una sustancia que protege y nutre a los espermatozoides una vez que partieron desde los testículos hasta alcanzar el objetivo final que es la fecundación de los óvulos. Si bien no es un órgano vital, su rol en la reproducción resulta fundamental. Su función está íntimamente ligada a la testosterona que es la hormona sexual masculina producida  por los testículos y si bien su participación solo es notoria si sucede la eyaculación, la próstata está permanentemente activa y experimenta picos de estimulación según se produzcan acciones reproductivas o si el macho reciba motivaciones de carácter sexual.

Los caninos afectados son generalmente animales gerontes y adultos aunque en ocasiones puede afectar a edades más tempranas. En términos generales la próstata puede sufrir varios tipos de afecciones, como ser el agrandamiento benigno, llamado hiperplasia prostática benigna, la prostatitis poliquística  que es una variación del agrandamiento benigno donde se forman múltiples quistes o espacios donde la orina se arremolina dando lugar a continuas infecciones. Otra enfermedad frecuente es  la inflamación secundaria a infección prostática que puede terminar complicándose en un absceso afección que puede poner en peligro la vida. Los cuadros más complicados son las afecciones oncológicas ya que puede pasar mucho tiempo desde la aparición de la enfermedad hasta que se hace visible para el propietario y son comunes las metástasis de hígado, pulmón y ganglios linfáticos.

Signos clínicos

Independientemente de la etiología, los síntomas más característicos que presentan son el dolor al orinar, la pérdida de orina fuera del acto miccional, el escape de gotas de sangre al orinar e inclusive suelen encontrarse gotas de orina mezclada con sangre en la cucha o sitios de descanso. Cuando la patología está en una etapa muy avanzada es posible observar dificultad y dolor para defecar, en ocasiones  pueden observarse evacuaciones de  fecas en forma de cintas y la razón de este fenómeno está dado por el hecho que la próstata al agrandase de tamaño puede obstruir parcial o totalmente el recto. Los casos más graves puede cursar con constipación o imposibilidad absoluta de deponer y los animales muestran una postura dolorosa o con la sensación constante de deseos de defecar.

Tratamiento

Existen varias alternativas y depende naturalmente de la afección de que se trate. Los casos más complejos son los oncológicos ya que pueden necesitar cirugía y quimioterapia. La extirpación total de la glándula no es una práctica frecuente en veterinaria pero se realiza en casos extremos y no está libre de complicaciones severas. Los casos de abscesos e infecciones y se tratan con antibióticos por largos períodos e inclusive puede necesitarse cirugía para drenar él o los abscesos. Las afecciones más fáciles de manejar son los agrandamientos benignos ya que existe terapia farmacológica sencilla y efectiva en la mayoría de los, aunque estos tratamientos son de por vida. En todos los casos, independiente de la enfermedad de que se trate, es necesario cortar con la estimulación que ejerce la testosterona sobre la glándula y el camino más corto, efectivo y duradero es la castración. Todos los enfermos prostáticos se ven beneficiados con esta medida aunque por supuesto quedan inhabilitados para la función reproductiva.

Prevención

No existe ninguna terapia preventiva, solo la revisación clínica a través del tacto rectal y la ecografía a todos los pacientes mayores, nos permite detectar anomalías con precocidad y así instaurar tratamientos paliativos o curativos.

PRÓSTATA EN FELINOS

Un capítulo aparte los constituyen los gatos ya que la enfermedad prostática es de muy baja incidencia en la especie. La primera razón la constituye el hecho de que la mayoría de los gatos con dueños están castrados y sabemos bien que la estimulación natural que ejerce la testosterona testicular en la glándula, es en parte responsable de la mayoría de las dolencias.  El agrandamiento, los quistes, infección y los abscesos solo son posibles si la glándula se encuentra en actividad y es estimulada por la hormona, es por ello que los castrados no sufren de anomalías prostáticas. Los pocos casos documentados en la bibliografía veterinaria de patologías protáticas los constituyen casos oncológicos. Es decir que si  bien la próstata felina raramente se enferma, el cáncer prostático es la enfermedad que más frecuentemente se presenta cuando está afectada. Debemos destacar que la mayoría de estas neoplasias felinas son malignas por ello requieren de especial atención por parte del veterinario para  detectar precozmente esta grave enfermedad.

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