conductas_compulsivas_en_perros

julio 1, 2016 9:58 am

DSC03815Por Sergio Biglieri – Médico Veterinario

Está demostrado que los animales que permanecen en cautiverio  al igual que muchos perros y gatos pueden desarrollar conductas compulsivas. Por lo general estos comportamientos patológicos derivan de pautas de conducta normales (acicalamiento, locomoción, vocalización y alimentación), pero se los considera excesivos en duración, frecuencia e intensidad. Son  llevadas a cabo fuera de contexto y están dirigidas hacia estímulos no naturales u objetos y son seguidamente repetidas de una manera constante.

Algunos de los ejemplos de conductas compulsivas son de orden locomotivo como dar vueltas en círculos, persecución de la cola, seguimiento de reflejos luminosos o sombras, inmovilidad o alejamientos repentinos, agitación imprevista o temblores en la piel. En otros casos podrán observarse anomalías denominadas orales donde se observa lamido de los flancos, de las manos o patas, cazar moscas inexistentes, masticar y deglutir elementos no alimenticios. Los gemidos, maullidos persistentes y ladridos rítmicos pueden también escucharse en los animales que muestran conductas compulsivas. Los comportamientos agresivos hacia las personas no son frecuentes, son más comunes que se dirijan sobre su propio cuerpo como ataques hacia la cola o hacia el plato de comida u otros objetos inanimados.

ETIOLOGÍA

Existen múltiples y variadas razones biológicas y de comportamiento que son responsables de estas conductas. Entre las primeras causas consideradas están las genéticas ya que es frecuente encontrar líneas genéticas de razas o familias con comportamiento compulsivo. La experiencias inapropiadas en la vida temprana como el destete precoz, la poca o nula manipulación por personas y la falta de socialización con animales y personas resultan situaciones claves. Cuando los animales viven en ambientes pequeños monótonos con baja estimulación y aislamiento social están muy propensos a desarrollar compulsiones. Hay individuos que desencadenan el comportamiento anómalo para llamar la atención y se refuerza cada vez que logra conseguir la atención del propietario. Algunas situaciones estresantes producen mucha ansiedad y dispara la compulsión, como la frustración crónica, la mala relación con los dueños, el hacinamiento y los cambios sociales como la aislación por irrupción de otro integrante en la familia o la competencia con otro par. Más allá de que todos los factores mencionados son predisponentes o detonadores de las conductas compulsivas,  la causa más aceptada es la disminución de los niveles de un neurotransmisor cerebral  como la serotonina relacionada con alteraciones de la dopamina y norepinefrina.

DIAGNÓSTICO

Consta de la simple observación de las conductas anormales como giro en círculo, persecución y ataque del rabo, lamido excesivo, succión, arrancamiento o masticación del pelo en distal de una o más extremidades (principalmente del lado izquierdo y en dorsal de las manos), pueden existir en estas zonas costras, ulceras y tejido cicatrizal tan solo por nombrar algunos ejemplos. Siempre es vital que el profesional actuante descarte las dolencias orgánicas que pudieran reflejar este tipo de conductas para poder clasificarlas como patologías de la conducta.

TRATAMIENTOS

Se deben establecer medidas quirúrgicas en las zonas del cuerpo donde el animal se ha autoinfringido lesiones, no es inusual el uso de antibióticos, vendajes y sustancias desinfectantes para lograr la curación del daño orgánico, pero es necesario comenzar una terapia de erradicación o control de las conductas anormales. Dentro de las medidas más productivas a instaurar es el incremento del ejercicio físico  y estimular a la conducta de exploración estableciendo una rutina diaria de al menos dos  o tres paseos diarios para caninos y colocar estantes a diferentes niveles  con espacios ocultos y permitir el acceso a zonas elevadas para felinos. Se puede enriquecer el medio con objetos móviles, elementos de peso y tamaño apropiado a cada animal. Es muy provechoso  proveerles objetos para morder y juguetes rellenos de alimento o colocar alimentos escondidos o hierba para gatos. Aunque parezca curioso es recomendable  rotar los juguetes diariamente para generar más interés por los mismos. El juego interactivo con los propietarios es clave ya que mejora el comportamiento social y predispone al animal a buscar contactos y estímulos más saludables. Muchos pacientes se benefician con la incorporación de otra mascota, pero debe evaluarse bien la medida ya que es un desafío que no siempre se traduce en beneficios. Identificar, eliminar o controlar y disminuir los factores estresantes es clave, de la misma manera que se deben extinguir los ritos anormales mostrando indiferencia ante el hecho. Es decir que si el perro gira enloquecidamente persiguiendo la cola cada vez que el dueño  ingresa al hogar, no es productivo sino realmente contraproducente retarlo para que corte con la conducta, resulta más apropiado ignorar semejante expresión que intentar reprimirla. Bajo ningún concepto se debe utilizar ninguna forma de castigo, y más allá del comportamiento humanitario y comprensivo que pudiera significar esta medida, está comprobado que el castigo físico está contraindicado ante tales alteraciones, ya que aumenta la ansiedad, la frustración e incrementa la intensidad y frecuencia de los episodios que deseamos controlar. Existe una variedad de fármacos útiles para la terapia de las conductas compulsivas pero estas debe ser prescriptas y monitoreadas por profesional veterinario.

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