SERO

abril 30, 2016 10:28 am

Dicen que en un par de meses habrá algunos argentinos que ya no estarán pendientes por los terribles aumentos de los combustibles. Eso sí, seguro que lo primero que miren sea la factura de la luz, aunque si lo miramos bien este cochecito consume menos que una plancha a la hora de cargarlo para que empiece a circular.

Los responsables de Sero, Pablo e Iván Naya (padre e hijo, y gestores de la idea inicial), y Sebastián Da Dalt (se define como el brazo industrial del proyecto) advierten que lo que se está armando en la planta de Villa Luzuriaga es “movilidad alternativa”.

“No somos competencia para un auto. Esto es movilidad alternativa, no puede desarrollar ni alta velocidad -la máxima es 45 km/h- ni tiene autonomía para recorrer grandes distancias -dependiendo del uso entre 60 y 70 km-, y tampoco puede circular por rutas ni autopistas. Es un medio de transporte ideal para las ciudades porque no contamina y es pequeño (con lo que se simplifica el problema del estacionamiento)”, explica Naya.

El primer auto eléctrico que se fabricará en el país. Foto: AFV/Santiago Cichero

Pablo Naya es director de una concesionaria de autos desde hace más de 20 años, y aprovechó los reiterados viajes laborales a Europa como inspiración. Fue en 2010 cuando empezó a dar vuelta en su cabeza la idea de fabricar algo similar a lo que veía en las calles de las grandes ciudades europeas en la Argentina. Dos años después, logró ingresar los prototipos en el país y entonces fue cuando arrancó el desarrollo formal de Sero, un vehículo que no mide más de 2,5 metros, tiene capacidad para dos personas y, por ahora, tres versiones diferentes: con baúl, tipo camioneta y con media puerta. La batería se recarga enchufándolo a un toma normal y recupera la carga total entre 5 y 7 horas.

“Si bien el diseño es italiano, hicimos un desarrollo propio: modificamos las medidas, estructura y tecnología (llevamos invertidos algo más de 4 millones de dólares). Luego llegamos a un acuerdo con la gente de Da Dalt para producirlo en su planta de motos”, comenta Naya que admite que los tiempos se dilataron más de lo planeado en buena medida por razones burocráticas.

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Desde 2012 -cuando arrancó el proyecto- las trabas para operar en comercio internacional en el país no dejaron de multiplicarse. El desafío fue entonces no sólo conseguir proveedores locales de calidad, sino con capacidad para asegurar el suministro de piezas y partes en las mismas condiciones a lo largo del tiempo.

“Hoy Sero tiene una integración de 85% de materiales nacionales. Alrededor de 60 empresas distribuidas en Córdoba, Rosario, Gran Buenos Aires y Capital nos proveen diferentes partes (las estructuras, los puentes delanteros y traseros, las suspensiones, los asientos y la carrocería se produce aquí)”, relata Naya.

“La preserie, de 25 autos, es como un ensayo general del producto. “Es la etapa en la que se hace el ajuste fino para llegar al vehículo con todas sus partes perfectas para la producción comercial. Es habitual que cuando empieza el ensamblado aparezcan algunos defectos”, cuentan los empresarios.

Según los planes, la producción será inicialmente de entre 500 y 600 vehículos anuales, aunque admiten que se trata de una cifra conservadora ya que aún antes de haber debutado comercialmente recibieron consultas desde Brasil y Chile, donde los índices de contaminación son altos y hay rigurosos sistemas que autorizan la circulación en el centro de las ciudades según el número de patente.

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“El valor de cada cochecito lo estimamos entre 10.000 y 12.000 dólares, pero aún no podemos fijar precio porque con las variaciones que han existido y las dificultades que hemos tenido para recibir algunas de las materias primas no resulta fácil cerrar una cifra. La idea es generar una pequeña red de distribución en todo el país que además brinde servicio técnico y de mantenimiento. Revisar este tipo de vehículos es muy sencillo. Prácticamente no tiene mantenimiento porque no tiene líquidos ni aceite y casi no tiene desgaste. Dependiendo del tipo de batería tal vez es necesario un service anual (la vida útil de una batería ronda los 35.000 km), y al tener una carrocería es de ABS (termoformado) ni siquiera tiene pintura” relata el más chico de los Naya.

Hoy el “Proyecto Sero” genera 15 empleos de forma directa y cuando arranque la producción prevén incorporar entre 5 y 7 personas más. El año pasado la iniciativa fue la ganadora del concurso anual de Ideas de Negocios 2015 de la Ucema.

Todo está en marcha. Si los tiempos se cumplen, en un par de meses, la Argentina será el segundo país en América latina en construir un vehículo eléctrico.

 

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