argentina

septiembre 6, 2016 10:00 pm

A pesar de no contar con su máxima figura, la Argentina se presentó en el estadio Olímpico de Mérida con una actitud agresiva para golpear a una debilitada Venezuela. La diferencia en la calidad de los intérpretes se reflejó en el campo de juego en los primeros movimientos, y la tabla de posiciones representaba un argumento más para los que se imaginaban un claro triunfo albiceleste.

El tridente ofensivo compuesto por Lamela, Banega y Di María para abastecer a Lucas Pratto fue la herramienta que más empleó el conjunto de Edgardo Bauza para acercarse a la zona de Daniel Hernández. Sin embargo, la falta de conectividad entre los atacantes mantenía al arquero fuera de peligro.

El temor local llegó a los 15 minutos. Después de una extraordinaria jugada colectiva, el volante del Inter buscó con un intento de media distancia que se fue a centímetros del palo. El aviso del ex Newell`s generó la primera sonrisa en el Patón.

La velocidad del Fideo fue otro recurso para lastimar a la última línea de la Vinotinto. Por el sector izquierdo, el atacante surgido de Rosario Central se asoció con Marcos Rojo para asistir al único punta, pero el ex Vélez no lograba quebrar la solidez de los centrales. En cambio, los de Rafael Dudamel se las ingeniaban para exigir a Sergio Romero a través de la individualidad de Salomón Rondón.

Lejos de lo que marcaban los pronósticos, Venezuela dio el golpe antes de llegar al descanso. La exquisita pegada de Juan Pablo Añor dejó sin posibilidades a Chiquito para que la desesperación criolla se afiance en territorio ajeno. El golazo del joven del Málaga desarticuló los planes argentinos, dado que unos instantes después Josef Martínez estuvo a medio metro de extender la diferencia. El caos generalizado en los albicelestes favoreció al planteo de Dudamel. Por lo tanto, Bauza esperaba con ansias la llegada al vestuario para corregir los constates errores de sus dirigidos.

Sin embargo, el entrenador no cambió nada. Y nada cambió en el partido. La notable destreza de Salomón Rondón le permitió al rápido delantero del Torino extender la diferencia con un amague que dejó desparramado al ex arquero de Racing. El 2 a 0 era humillante y la perseverancia de Pratto volvió a poner a la Argentina en juego. El goleador del Atlético Mineiro atropelló contra la defensa local y gritó el descuento para que el Patón reaccione. Los cambios eran tan necesarios como obligatorios.

Los ingresos Lucas Alario y Ángel Correa poblaron el área de Venezuela con más actitud que buenas ideas. Por lo tanto, el propio peso de los reemplazantes de Lamela y Biglia, sumada la variante de Nicolás Gaitán por Marcos Rojo, expuso las debilidades defensivas locales. Las desprolijidades del caso llevaron a que Otamendi establezca el 2 a 2 para evitar el papelón.

Las dudas de Romero y el remate en el palo de Mikel Villanueva le pusieron suspenso al desenlace. El desvirtuado espectáculo concluyó de una manera tan desprolija como innecesaria, y la repartición de puntos evitó que a la Argentina la tape el agua.

En cambio, la Vinotinto no se animó a vencer al gigante de Sudamérica y sigue sin cosechar triunfos en las eliminatorias rumbo al Mundial de Rusia. Sin dudas, los albicelestes extrañaron a un tal Lionel Messi.

 

 

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