River Boca

mayo 5, 2015 11:15 am

En todas las redacciones deportivas, todos los productores de radio y televisión y particularmente la cadena que tiene los derechos de la Copa Libertadores esperaban ansiosos la posibilidad de que los cruces se dieran.

Claro el nano-clima y los caprichos del calendario señalaban que serían tres enfrentamientos en dos semanas. Para la industria es caviar, pero que significa para los protagonistas. El medio y sus consumidores suelen calificar a estos enfrentamientos de vida o muerte, lo mas triste es que los protagonistas apoyan esta moción y retroalimentan esta patética idea.

Algunos señalan que el resultado hasta puede influir en el resto del andar en el torneo cayendo en una contradicción, ya que suelen asegurar que cada partido es distinto.

Lo cierto, es que los últimos antecedentes de cruces masivos no han arrogado resultados positivos, desde el nivel de juego y por consecuencia directa desde el espectáculo.

Se pone tanto en juego, se genera tanta expectativa, que el jugador salvo honrosas y casi extintas ocaciones, se presiona demasiado y el juego se reciente transformándose en luchas de espacios sin lugar para la improvisación en los “famosos” Boca-River.

Por estos motivos, lo que en principio es caviar se transforma rápidamente en guiso restando televidentes y la expectativa se convierte en una enorme bolsa de desilusión y súper-saturación.

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