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noviembre 8, 2016 6:03 am

Por Jessy P. Mejia, analista política en Washington.

A meras horas de la elección presidencial en Estados Unidos, hay un aire entre entusiasmo y ansiedad en Washington.

El pulso de esta ciudad siempre se altera llegando el otoño en años presidenciales, pero a víspera de la elección, no se puede negar la inquietud de la expectativa de los resultados. Siendo latina, votante y consultora política en Washington, nunca las consecuencias de una elección han sido tan severamente opuestas como las de este año para los latinos en este país, principalmente para los inmigrantes latinoamericanos.

Consecuentemente, ya muchos están dando los primeros pronósticos: son los latinos que están “salvando” las elecciones de este país.

Han sido exactamente 574 días de campaña que concluye esta semana. La sorpresa dramática para muchos analistas políticos es que es el año en que se concreta en hecho, la teoría que son los votantes latinos la nueva fuerza en la política americana.

En estos 574 días; minorías, mujeres, musulmanes, refugiados, pero con mayor énfasis los inmigrantes latinoamericanos en general, y los mejicanos en específico, han sido los ejes de conversación de los candidatos presidenciales. Esta campaña no ha sido una donde no se han debatido políticas domésticas, posiciones legislativas, ni siquiera el rumbo del país en el actual contexto mundial.

Ni las guerras en el medio oriente, ni el Estado Islámico, ninguno de estos temas que si merecen una discusión a fondo de los candidatos ha captado tanto espacio como lo ha hecho la retórica racista y divisora hacia las minorías y los inmigrantes mejicanos de Donald Trump.

Se especula que han sido el equivalente de casi U$S 5.300 millones de cobertura gratis que los medios norteamericanos de televisión le han dado al candidato republicano durante y después de sus eventos y discursos de campaña. La candidata demócrata por su parte, a gastado de sus propios recursos para obtener menos de la mitad de la cobertura por los mismos medios.

Han sido 574 días de cobertura incesante en la que hemos oído sobre la pared que Donald Trump piensa erigir en la frontera entre Estados Unidos y México, que este último va a pagar de acuerdo a el, cobertura incesante sobre los mejicanos que son “violadores, criminales, que traen drogas hacia el país, y que quizás algunos son buena gente”, como lo dijo en su discurso de apertura de campaña.

Los resultados de toda esa retórica negativa ya se están dando a ver en algunos estados, y está impactando a todos los análisis; el número récord de votos latinos que se están registrando a nivel nacional.

En aquellos estados donde existe la oportunidad de votar temprano (algunos estados extienden una semana para votar antes del día de las elecciones), la sorpresa con la que están despertando los noticieros, los analistas políticos y el país entero es una inminente ola de votantes latinos que esperan horas sin vacilación ninguna en filas para votar. .

Latinos, jueces y parte.

La expectativa de muchos de los analistas políticos americanos es que por primera vez, este particular grupo de votantes son los que decidirán la elección y darán la Presidencia. Si esta expectativa se concreta, estamos hablando de un sismo político de proporciones tan grandes, que cambia la manera de hacer campañas para siempre en Estados Unidos.

En el estado de Nevada por ejemplo, hogar de la población de latinos con mayor crecimiento en los últimos años a través del país, vio líneas tan largas de votantes latinos esperando ante los centros de votación que estos se vieron forzados a estar abiertos por tres horas mas de lo esperado para lograr darle la oportunidad hasta el último en espera. Al final de esta semana de votación “temprana”, los números de votantes latinos habían sobrepasado los números con que el presidente Obama ganó el estado en el 2012.

En Florida, un estado conocido por sus votantes cubanos que usualmente votan por el partido Republicano, ahora está viendo número récord de votantes latinos no-cubanos, que sobrepasan los números de cubanos, y que parece estar cambiando la inclinación del estado entero de republicano a demócrata. La campaña de Donald Trump está “abatida” como lo reportan algunos dentro de esa que han hablado de manera anónima.

Por años, quizás dos décadas, el voto latino en este país ha sido cosa de parcial consideración para los demócratas que se preocupan de incluir a más votantes de diversos orígenes.

Pero tradicionalmente el partido se ha visto como una composición de votantes progresistas de orígenes anglosajón, afroamericano y de cualquier otra minoría progresista. El voto latino es tradicionalmente preocupación de los activistas a nivel estatal en estados donde la población de latinos es mas alto; California, Nueva York, Texas, Florida.

Hasta este año, los votantes latinos estaban dentro de la categoría de “minorías progresistas” a las que los activistas partidarios a nivel nacional no le daban mucho mas interés que cualquier otro bloc de votantes—como los de origen asiáticos, africanos, etcétera.

Todo esto ya parece ser cosa del pasado. Desde el punto de vista de una votante latina, llegan los vientos del cambio a esta ciudad porque parece que ganara una demócrata, la primer mujer a la Presidencia de Estados Unidos.

Pero, como analista de política en Washington, llegan los vientos del cambio a esta ciudad por causa de la nueva fuerza política de este país: los latinos. Esa nueva fuerza política es el verdadero ganador después de 574 días de campaña.

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