fútbol

diciembre 8, 2015 2:00 pm

Mezclado con la política, el deporte que es pasión de los argentinos necesita una renovación que le dé oxígeno y le devuelva la credibilidad.

En esto deberán trabajar los directivos de la AFA mostrando honestidad a la hora de tomar decisiones trascendentales, pero también deberían hacerlo los funcionarios del Gobierno

En su última visita a nuestra provincia, Marcelo Tinelli había logrado el apoyo mayoritario de nuestro fútbol, ya que la mayoría de los dirigentes locales apuestan a una renovación en la Asociación de Fútbol Argentino. Pero una parte de éstos también cayó en la sospecha, más después de que un diario porteño filtrara la información de que la mismísima presidenta Cristina Fernández de Kirchner estaba operando por la continuidad del veterano Luis Segura y llamaba a todos los políticos y gobernadores afines a ella para que movieran sus influencias y así frenar a Tinelli.

Por eso, el rumor en los corrillos de Ezeiza dejaba trascender que el voto del representante de Gimnasia y Esgrima de Mendoza, el empresario Fernando Porreta, habría avalado a Segura.

Los votos ‘cantados’ para Tinelli pidiendo aires de cambio provenían de José Manzur, de Godoy Cruz Antonio Tomba y Leo López, de Independiente Rivadavia, quien cobró protagonismo al dar a conocer que fue tentado en el predio de Ezeiza con $500 mil si cambiaba el voto.

El peor escenario

Un panorama propio de épocas nefastas de nuestro país se vivió en la tarde del jueves pasado en la elección del nuevo presidente de la AFA: guardaespaldas por doquier, barras bravas que nada tenían que hacer en ese lugar, amenazas a presidentes de clubes y pintadas agraviantes en la casa del presidente de Excursionistas. Una escena típica del peor país del tercer mundo, pero sucedió en nuestro querido país.

Es que el fútbol representa mucho en la Argentina, ya que junto a la política son las cosas que más influyen en el ánimo de los ciudadanos. Pero no por eso merecía terminar en el bochorno que nos puso en las tapas de los diarios del mundo, cuando una simple votación entre 75 miembros, que sólo optaba entre dos postulantes, quedó sospechada de manejos espurios.

El país vive épocas de cambios, hay que terminar con todas la grietas y con viejas formas de hacer dirigencia; todos tienen que opinar –absolutamente todos–, para que esos representantes se sientan observados por la ciudadanía y, de una vez por todas, se pongan los pantalones largos y actúen como verdaderos dirigentes.

Al fin y al cabo el fútbol es una pasión de todos, y los miles de millones de pesos destinados al Fútbol para Todos son del pueblo, a no olvidarlo.

Mendoza necesita ser protagonista

Muy pocos asocian al fútbol con contención social, pero lo cierto es que los clubes de nuestra provincia, en general, tienen más de 300 chicos cada uno, llegando a más de 900 en algunos casos, a los que se les provee el vaso de leche y la tortita, además de tener un profesor de fútbol y, generalmente, cada dos divisiones un preparador físico.

En nuestra provincia, el fútbol es totalmente amateur, salvando los casos de los equipos que están en el Nacional B y de Godoy Cruz, que milita en la Primera División del fútbol argentino. Por estos pagos pasó Tinelli, prometiendo compartir el gasto de la seguridad policial que asfixia a los clubes mendocinos y que no dejan de ser de barrio por más que jueguen en un torneo del interior o en los Argentinos A y B. Son demasiadas las carencias económicas, y el proyecto del conductor televisivo aparece como más contenedor para los clubes del interior, por eso era tan importante para nuestra provincia lo que sucedía el jueves pasado en esa votación trunca.

El futuro y la esperanza

Está en las personas que –como Marcelo Tinelli– quieren cambiar viejas prácticas fraudulentas, apostando a la honradez y transparencia, lograr que la casa del fútbol argentino viva una renovación verdadera. Por eso no deben bajar los brazos y deben seguir luchando contra esos dinosaurios que tanto mal le han hecho a la credibilidad del fútbol.

Es de esperar también que el próximo dirigente, encargado de los destinos del deporte mendocino, sea más proclive a visitar a los clubes humildes y se ensucie los zapatos en canchas que no son de césped sintético ni muestran el verde césped del Estadio provincial.

La ciudadanía, el pueblo y sobre todo los amantes del fútbol esperan con ansias que las autoridades gubernamentales se involucren más en este deporte que tanto hace para sacar chicos de las calles y de las adicciones, dándoles la contención que necesitan.

El cambio empezó. Parecía difícil, casi imposible, pero dentro de dos días asume el nuevo gobierno, con aires de los que se tendrían que contagiar todos los dirigentes del fútbol argentino.

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