tanús

septiembre 29, 2015 7:13 pm

Después del triunfo del frente Cambia Mendoza que catapultó a Alfredo Cornejo a la gobernación de la provincia, sucedieron varias idas y venidas en la llamada ‘transición’ de gobierno. Sucede que desde ese domingo 21 de junio, fecha en que se llevó a cabo la elección, y hasta al 9 de diciembre, fecha de asunción del gobernador electo, hay una eternidad, y se conoce que en política las cosas varían día a día. La espera de seis meses –algo que nunca había ocurrido– suponía dos riesgos: uno, el desgaste y debilitamiento del gobernador en funciones, Paco Pérez, y el otro, que el propio gobernador electo sufriera alguna presión para adelantar el traspaso. Algo que se rumoreaba en todas las mesas políticas.
Dando una muestra de civilidad, madurez y como para demostrar que nuestra provincia tiene políticos distintos a los del Norte del país, se logró que la transición se lleve a cabo en paz. Fue así que el diputado Martín Kerchner fue el encargado, representando a la oposición, de organizar las mesas de diálogo con el ministro de Hacienda, Juan Gatuz y el secretario de Legal y Técnica, Francisco García Ibáñez.
A medida que fueron avanzando y al ver la realidad de las cuentas de la Provincia, fue necesario que los propios Pérez y Cornejo se reunieran y juntos fueran a pedir una ayuda o salvataje. No importaba si era la banca privada o el Banco de la Nación, lo que urge es la solución.
Por supuesto que era más fácil tratar con el Nación, al fin y al cabo este es el agente financiero de la Provincia. Lograr un crédito con esta entidad parecía lo más lógico.
Se sucedieron viajes a Buenos Aires y más reuniones, hasta que se decidió en forma conjunta mandar a la Legislatura un proyecto para solicitar el endeudamiento por $5.800 millones.
Al fin, con esta decisión se lograría que el oficialismo llegara con oxígeno hasta su último día de gobierno, y se facilitaba el inicio del gobierno de Cornejo.
Cualquier ciudadano común puede darse cuenta que esta era una solución salomónica, y si tenemos en cuenta que el proyecto llevaba la rúbrica del presidente del Partido Justicialista y a la vez gobernador de Mendoza, Paco Pérez ,y la del gobernador electo y máximo conductor de la UCR, Alfredo Cornejo, la aprobación del mismo parecía sólo un trámite, previéndose un rápido tratamiento en la Casa de las Leyes. Pero no fue así, porque el Diablo metió la cola y apareció Jorge Tanús.

“Quiero ser el Cornejo del PJ”
Esas serían las palabras que el presidente de la Cámara de Diputados habría pronunciado a algunos íntimos. Según ellos, la idea de Tanús, bastante polémica por cierto, es ser de ahora en más la piedra en el zapato de Alfredo Cornejo y aseguran: “El Jorge (Tanús) ya tenía la decisión de no apoyar ningún endeudamiento que facilite los primeros meses de Cornejo”. Por eso es el hecho de que se hayan sumado algunos intendentes queriendo hacer la modificación de un artículo donde se reconozca la deuda que la Provincia tiene con los municipios, le vino como anillo al dedo para seguir con su empecinamiento personal con el afán de ser de ahora en más, el mayor enemigo y acérrimo opositor a Cornejo, para, como primer objetivo lograr una candidatura dentro de dos años. Ya se sabe que los cupos van a ser por demás limitados en el PJ. Como segundo objetivo, su otra gran obsesión –los que conocen de cerca al dirigente de Palmira aseguran que es su único desvelo político– es ser gobernador de la provincia.
Ya en los albores del gobierno de Celso Jaque se hizo medir en una encuesta pero le dio un alto nivel de desconocimiento, aún siendo parte integrante de los azules; ni siquiera el Chueco Mazzón pudo cumplir con el deseo del atildado legislador y finalmente el elegido fue Paco Pérez.
La cosa se repitió este año, pero en esta ocasión fue más osado e inundó la provincia con afiches, más parecidos a la publicidad de una sastrería que a la de un político que quiere ser gobernador. Tampoco tuvo suerte, si bien en esta oportunidad la bendición vino para el sector azul, pero el elegido fue el senador nacional Adolfo Bernejo.
Dicen que quedó rumiando bronca por lo bajo y fue así que ha ido pergeñando una nueva estrategia política que alguna vez lo catapulte a ser un dirigente que compita con el protagonismo de los ‘generales’ y no quedar en la línea de los ‘coroneles’, tocando la campanita de la Cámara de Diputados.
Cualquier político puede tener el objetivo y la ambición que quiera, pero no debe perjudicar y afectar al hombre de a pie, al ciudadano común, ese que está cansado de egoísmos y mezquindades de los que sólo tienen como fin el beneficio propio o de pocos.
Seguramente, desde esta arriesgada jugada política, el pulcro Tanús pasará a estar en la mira de todos –un error–, con el afán de su propio posicionamiento y puede ser el fin de su carrera. La provincia necesita de grandes gestos de grandes hombres, el mismo Paco Pérez está digiriendo sapos, pero conduce una provincia y primero está el pueblo y después sus intereses, ese es el motivo que lo llevó al Acuerdo del Endeudamiento. Algo de eso tendrá que aprender Jorge Tanús que, como buen peronista sabe que el pueblo está primero, por sobre la bronca o poca simpatía que sienta por Alfredo Cornejo y sus correligionarios.

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