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julio 28, 2016 1:05 am

En un final de enorme suspenso y con doble suplementario, Argentina venció 86-85 a Lituania y cerró el Tres Naciones de Tecnópolis con una sonrisa. Despedida tremenda para la selección nacional, que se va de Buenos Aires con una sonrisa y afina detalles de cara a Río. Facundo Campazzo fue el héroe de la noche anotando el doble ganador.

A diferencia de lo que venían siendo estos amistosos, este primer tiempo marcó una cara muy distinta del equipo nacional: mucho mejor en lo defensivo, pero sin poder aprovechar del todo esa situación, debido a su flojo rendimiento en el campo contrario.

El problema, nuevamente, fue la rotación: los de Hernández volvieron a secarse una vez que salió Ginóbili, mientras que Valanciunas encontró mayores espacios, cuando Mainoldi tomó el lugar de Acuña en el quinteto (pasando Scola de cinco). Así, Lituania se metió al último período al frente por 48 a 45.

Argentina llegó a ponerse arriba por cuatro tras una volcada de Delía (61-57), sin embargo la respuesta de Lituania fue rápida y con un triple volvió a apretar la historia. El final, a pesar de unas bombas marradas por Laprovittola, permitió que la selección quede con ventaja de 68-65 a menos de dos minutos. Otra vez Lituania empató con un triple de Jankunas y obligó un cierre tremendo, donde tras una bomba fuera de tiempo de Javtokas se llegó al suplementario 68 igualados.

El combinado nacional tomó la iniciativa en la prórroga, con Scola dañando y un par de acciones interesantes que le dieron a los de Hernández cierta ventaja. Unos robos de Laprovittola y Garino alimentaron las chances nacionales gracias a esa genial defensa, aunque Javtokas y Jankunas dejaron a Lituania 78-77 a 17s del cierre. La última fue para Argentina, que a pesar de una falla de Scola tuvo un enorme robo de Campazzo para mandar al capitán argentino a la línea. Luifa solo pudo anotar uno de los dos libres, lo que envió el duelo a otro suple: 78-78.

Entre Campazzo, Laprovittola y Garino se labró una defensa súper intensa que forzó los errores lituanos. De todas formas, sin efectividad de campo ni sin anotar los libres la historia se hizo cuesta arriba. Argentina se quedó sin gol, los triples no entraron y eso permitió que Lituania se perfile mejor. Pero la que tenía que entrar finalmente se metió, con una flotadora de Campazzo que sentenció el 86-85 definitivo en un final cerrado y emotivo.

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