Encuentran 13 cuerpos en Guerrero

noviembre 18, 2014 8:52 am

El miedo se respira y silencia a Nejapa, un pintoresco pueblito mexicano en la montaña del estado de Guerrero, sembrado de fosas clandestinas. En una, entre maizales y frijolares, la gente halló horrorizada el cadáver del cura del pueblo, un misionero ugandés enamorado de México.

El sol comienza a caer en esta comunidad de campesinos humildes y la misa de sábado en la tarde está por iniciar. Todo parece en calma, pero los lugareños están conmocionados. Acaban de enterarse de que el sacerdote John Ssenyondo estaba entre los 13 cuerpos encontrados el 29 de octubre en la sierra, en Ocotitlán.

“Era un sacerdote que valía oro. Nos arrebataron un ser valioso. Conquistó a todo el pueblo. Unos poquitos no lo querían porque señalaba sus errores. Por eso se lo levantaron (llevaron) y lo bajaron (mataron)”, dice Lorenza Zeferino, de 70 años, en la puerta del templo de fachada amarilla, encendida por el atardecer.

La fosa fue descubierta a 200 km de Iguala (Guerrero, sur), donde el 26 de septiembre desaparecieron 43 estudiantes tras un ataque de policías corruptos y de narcos. Aunque la de Ocotitlán no es una de las fosas halladas con 39 cuerpos en la búsqueda de los jóvenes, ha aumentado la conmoción y el temor en la población.

“Esto se salió del control. Estamos dolidos, consternados. Lo del padre y los estudiantes es sumamente grave”, afirmó a AFP Víctor Aguilar, vicario de la diócesis de Chilpanchingo-Chilapa, a la que pertenece este pueblo de unos 3.000 habitantes.

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