Koko

octubre 26, 2015 5:22 pm

Koko cumplió 44 años y sus cuidadores le dieron un regalo de vida: una caja llena de gatitos traviesos y dispuestos a estrechar lazos de amistad con esta hembra gorila.

Tomó a uno en sus brazos y lo trató como si fuera un hijo. Ella, que ha aprendido a expresar hasta mil palabras en lenguaje de señas, les comunicó a sus benefactores que estaba feliz.

Escogió las palabras “bebés”, “gato” e “hijo” para confirmar su nuevo estado: el de madre adoptiva de los mininos.

Koko, el huésped más importante de The Gorilla Foundation, con sede en California (EE. UU.), logró su cometido. Los trabajadores del centro accedieron a quedarse con dos de los gatos.

 

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