Scioli Massa Macri 2

agosto 14, 2015 4:41 pm

El domingo mostró luces y sombras sobre quienes fueron ungidos candidatos a presidentes de la nación. El voto de la gente, no siempre con aciertos y con pocas virtudes dejó un complejo escenario que solo “la sensatez ciudadana” podría despejar el 25 de octubre venidero. Donde uno esperaría que sopesaran TODAS las cuestiones que rodean el vivir de los argentinos y lo que ese argentino quiere para su familia, su comunidad y para su nación.

El domingo 9 de agosto exhibió los estratégicos pasos acertados en pocos, desacertados en la mayoría, de cómo encarar los tiempos gubernamentales a partir de diciembre próximo. Y allí estaba un Frente Para la Victoria que en los primeros minutos del lunes 10 hacía escuchar a su candidato Daniel Scioli ante un imponente Luna Park. Horas antes hicieron lo propio Mauricio Macri, contundente ganador en Cambiemos y Sergio Massa, alborotado por el caudal electoral que obtuvo el Frente renovador. Mientras, con inocultable sabor de ir alcanzando objetivos, también se mostraba Nicolás Del Caño y esa izquierda de sostenido crecimiento, que está taladrando las paredes de dos doctrinas que han dominado la vida del país de las últimas décadas y el hastío de muchos sectores poblaciones por lo que ha hecho la dirigencia política de esos partidos tradicionales.

Ahora bien: “¿cuál podría ser el resultado final del 25 de octubre venidero?”, es la gran pregunta que todos se hacen una y otra vez después del domingo pasado. Y está bien que se la hagan, porque quien crea que la cosa quedará tal cual “pintó” en las PASO, o está estudiando videncia o no tiene la más mínima lectura de estos tiempos políticos. Sobre todo, un estudio de lo que le ocurre al país de estos tiempos. Más allá, que alguien piensa con cierta lógica: “la gente con su voto no mostró con contundencia desazón por lo que le pasa a la República Argentina”.

Sin entrar en la lectura de los números y/o porcentajes de los resultados de la contienda primaria del 9 de agosto pasado y mucho menos caer en torcida futurología, “la elección general del 25 de octubre próximo tendrá un campo electoral muy fuerte”. Un campo electoral donde debemos entender TODOS (los que aquí vivimos) que se elige el camino del país que viene y los que nos guiaran a transitarlo con todo lo que ello implica.

Las PASO del domingo también dejaron al descubierto las frustraciones de esos proyectos truncos de dirigentes y partidos políticos que el ciudadano no vio, o no quiso ver y que de cualquier modo no votó. Quizá, lo más fuerte sea lo sucedido a la Unión Cívica Radical y un candidato que nunca alcanzó el nivel de flotación electoral que se esperaba, teniendo en cuenta la gran estructura del centenario partido en todo el país, cuestión de gran ventaja sobre el PRO y la Coalición Cívica. Algo sucedió con los radicales que no militaron con firmeza al precandidato Ernesto Sanz y la posibilidad histórica de reivindicar su magro protagonismo en la Alianza UCR – FREPASO primero y en la

TRANSVERSALIDAD después. Ahora, con el eje que muestra ante los ojos del país el impecable radicalismo mendocino que se fortalece con más contundencia electoral por el apabullador caudal de votos sobre Julio Cobos, se inicia un nuevo camino que deberá desembocar en los tiempos presidenciables de los años venideros. Atrás deberá quedar un nuevo desacierto y la poco clara convención nacional de Gualeguaychú. Además, de las autocríticas que se esperan de los dirigentes puertas adentro del Comité Nacional, donde se analice todo sin dejar cabos sueltos, como por ejemplo “porqué se desintegró UNEN y se siguieron los pasos de una Elisa Carrió que viene renunciando a toda estructura partidaria con estilo personalista que solo a “ella” le cabe y le hace bien.

Mirando hacia adelante, en el poco tiempo que queda para el 25 de octubre, el argentino  tiene en sus manos y en su consciencia ciudadana la “impostergable e ineludible” misión que ningún presidente, sistema o partido alguno pueden concretar: “decidir qué es lo que se quiere, como se quiere y de qué manera se quiere llegar” al esperado proceso de recuperarla moral y la autoestima como país con crecimiento, inversión, trabajo, educación, salud y seguridad. Cómo terminar con los males de la pobreza, la desnutrición infantil, la mortal inseguridad y la profunda corrupción que domina la vida del país. Todo concentrado en el sublime e inigualable momento democrático de sufragar. Instancia que la gente no solo debe tomar como suya, sino con la IMPORTANCIA que ello conlleva.

Entonces: ¿Daniel Scioli debe demostrar que es todo lo contrario al kirchnerismo o que es la continuidad de un modelo de país que le conviene a la nación?; Mauricio Macri, ¿podrá aglutinar la suficiente fuerza electoral de sus eventuales contrincantes de las PASO en Cambiemos?; Sergio Massa, ¿jugará de árbitro, de comodín o de veras  redoblará la apuesta presidencial para morir en lo suyo?. Esto último ¿será definitivo, es beneficioso para el país?, o ¿qué debería esperar el ciudadano?. A propósito: ¿qué va hacer el radicalismo y quienes votaron a su candidato?, de igual modo ¿qué va hacer quienes votaron a Elisa Carrió, a Margarita Stolbizer, al Socialismo y al mismo Sergio Massa?. Pero, vayamos un “poco más allá”, ante este escenario ¿se va a un ballotage?, si es así ¿es más claro y previsible el resultado de la segunda vuelta?.

Todo, absolutamente, ha quedado en un terreno de incertidumbre, donde nadie puede aseverar, aventurar o predecir lo que suceda en las generales de octubre próximo, si se tiene muy en cuenta el comportamiento de ese ciudadano que ha dejado a “la victoria con triunfo comprometido”.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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