FOTO SUDÁN

octubre 16, 2014 8:36 am

A escasos años de que Sudán del Sur se independizara de la República de Sudán, las heridas políticas y tribales se han reabierto y el novísimo país africano se encuentra inmerso en una espiral de violencia y abusos sin fin.

“En toda mi vida y con una experiencia de casi 30 años en el servicio público, en las Naciones Unidas y como ministra de Gobierno, nunca he visto algo como lo de hoy”, destacaba Zainab Hawa Bangura, representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la violencia sexual en los conflictos étnicos, durante su reciente visita a la localidad de Bentiu, enclave estratégico de la región. Bangura lamenta que los abusos y crímenes sexuales en Sudán del Sur han alcanzado una virulencia jamás pensada.

“Si se permite que continúen, estas violaciones perseguirán a Sudán del Sur a través de las generaciones venideras”, asevera la representante de la ONU.

Desde finales del pasado año, una crisis abierta y creciente entre simpatizantes del ex-vicepresidente de Sudán del Sur Riek Machar (depuesto de su cargo en julio de 2013) y el presidente del país africano, Salva Kiir, ha sumergido en el abismo a la nación más joven del planeta.

A mediados de año un informe publicado por la misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) aseguraba que las adolescentes y mujeres no sólo se vieron atrapadas en la violencia entre las milicias, sino que fueron atacadas directamente, en gran parte por motivaciones étnicas, y violadas masivamente, provocándoles en muchos casos una muerte lenta y dolorosa.

El enfrentamiento tiene su origen en las acusaciones de Kiir (etnia dinka) sobre su histórico rival político Machar (etnia nuer) de planear la toma del poder por la fuerza, lo que degeneró en un conflicto inter-étnico en ciertas regiones del país.

 

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