docentes

marzo 4, 2016 10:49 am

Mendoza muestra con dramático rigor a donde fuimos capaces de llevar a la educación e incapaces de devolverla al lugar reservado y merecido de este estado provincial cuyano. Sitio que en algún tiempo de la historia dorada de aquí mostró, capacitó, educó y “parió” generaciones tras generaciones de ciudadanos transformados en aspectos fundamentales de hacer crecer la provincia en todos los sentidos y direcciones.

Ese crecimiento fue de tal magnitud que Mendoza se mostró ante el país y el mundo con calidad institucional, científica, tecnológica, productiva, comercial y social. Si había avances en medicina en el país o en el mundo, allí había un mendocino. Si se trataba de hablar de justicia en todos sus estamentos, allí había un mendocino. Si se tenía que mostrar métodos y procedimientos productivos, de negocios y de mecanismos industriales en el país o en el mundo, allí había un mendocino. En los ARSAT 1 y 2 brillo la mente mendocina, contundente ejemplo de lo que hablamos. Todo, absolutamente, desde esta tierra fue y es destacable: su constitución, el modo de vivir la democracia y el elegido por cada ciudadano para seleccionar recambios políticos en la administración de la cosa pública. En las letras, en toda manifestación artística, cultural y deportiva. ¡El país y el mundo admira y solicita al mendocino! porque sabe de su preparación, de su amplia capacidad intelectual y profesional.

Después de todo lo expresado es bueno detenerse y “reconocer” que TODO eso tuvo y tiene un “nervio motor”: ¡LA EDUCACIÓN! Porque fue precisamente ELLA la que preparó en todos sus estamentos a esos mendocinos que hicieron grande a la provincia y los que la instalaron en el país y en el mundo. Una educación que tuvo una sólida estructura docente con una “fuerte y consciente política de estado” que la organizó y la colocó para ese fin que está a la vista.

Lamentablemente el tiempo pasó y con él la educación se la fue debilitando “casi en forma intencional” por San Política (¡cuando no!). Queda claro que algunas administraciones políticas que pasaron por el sillón de San Martín poco les importaron  mirar a la educación como política de estado. Mucho menos escuchar a quienes la sostienen desde siempre y le dan “ese sentido real” que jamás debería haberse perdido, LOS DOCENTES.

Entonces la educación de los mendocinos desde hace muchotiempo que viene soportando “el manoseo” político de los experimentos educativos (¿?) de iluminados de turno que solo buscan el jugoso conchabo del estado. El duro ejemplo de esto es lo sucedido con la nefasta ley federal de educación o los vergonzosos entretelones políticos partidarios de la legislatura mendocina que se tomaron años para sancionar una ley provincial de educación. Puntos a los que hay que agregarles las actitudes asumidas en cada gobernación: “todo lo anterior NO sirve, hay que aplicar un nuevo sistema (¿?) acorde a los nuevos tiempos (¿?) de la educación de la provincia (¿?)”. Y entonces ahí, asumiendo con los titulares de la DGE llegaban funcionarios, todos por el amiguismo, compromiso de campaña y obediencia partidaria, “mas NO por capacidad, conocimiento y por haber estado un IMPORTANTE tiempo en el campo educativo”. A propósito, el mendocino recuerda con una mezcla de tristeza, impotencia e indignación que hasta un Carlos López Puelles fue Director General de Escuelas con el apoyo en el senado mendocino de TODO el arco político con representación parlamentaria. Atómica vergüenza de la que todos los partidos políticos se deberían haber hecho cargo.

Y mientras todo lo anterior sucedía, la educación, “esa educación que solo el docente y el alumno consumen a diario” tenía efectivamente “IMPORTANTES” modificaciones: “sus edificios comenzaron a caerse a pedazos (hasta hoy). La turba mugrienta de droga, alcohol y violencia inundaba al sistema, golpeando con saña educadores y alumnos por igual. Al mismo tiempo que desaparecía el cuidado, la capacitación y el respeto que había primado alguna vez sobre el docente” Cuestiones que ni siquiera el gremio que lo representa (SUTE) revirtió. Entidad que los últimos años fue perdiendo terreno de credibilidad y consenso entre los educadores, quienes le cuestionan severamente su utilización para sectarios objetivos políticos de quien alguna vez fuese su secretario general. Un Gustavo Maure que jamás perdió el control del sindicato docente, obteniendo por ello más poder a nivel nacional en el terreno del kirhnerismo.

Así hoy está la educación de los mendocinos. Totalmente degradada y vilipendiada. Con una docencia que exhibe sobre sus guardapolvos la suciedad de un estado que los ha colocado en “responsables del grave deterioro de la educación provincial” (¿?)e “irresponsables de no aceptar un nuevo invento que pretende improvisar cambios en el sistema” (¿?). Un sistema que, para criterio de los “pasajeros habitantes de la DGE”, solo se arregla “terminando con el régimen de licencias de la docencia mendocina” (¿?). Una cuestión donde los funcionarios deberían haber intervenido de otra manera sin violar el Estatuto del Docente y mucho menos la Ley 5811 que reglamenta el régimen de licencias de todo trabajador público de aquí. Observando e investigando qué ha sucedido o qué sucede con la entidad que tiene la responsabilidad de otorgar las licencias de los educadores. Porque seguramente allí se habrían encontrado las respuestas de esos excesos: ¡“que SI existen!” y que ningún docente que quiera su profesión y lo que ella implica en la provincia puede negar. Pero, estos irresponsables excesos  de algunos NO hacen el grueso de la masa docente”. A propósito: “¿nadie en el gobierno educativo investigará lo sucedido desde GANUM hasta llegar a SEAM?

La educación y los honorables docentes que la imparten en Mendoza no merecen que se profundice aún más una crisis de la que NO son responsables.

La educación siempre fue una herramienta vital para los mendocinos. Se la debe recuperar para que lo siga siendo. El desafío para la actual administración es cómo. Los primeros pasos han sido poco felices y para muchos observadores desacertados. “No se puede desacreditar el respeto a la docencia públicamente como se ha hecho. No se puede incitar a la violencia verbal hacia la docencia como se hizo abiertamente”.

Por estos días el nuevo titular de la DGE debería también saber  que mientras se detenía a enfrentar a los docentes, las escuelas con sus graves problemas edilicios y sin fondos recibían a sus alumnos. Aspecto que en las escuelas rurales y urbano marginal es más grave, “porque allí a los niños que provienen de sectores pobres e indigentes ni siquiera se les ha dado la copa de leche”. Cuestión que en muchos casos fue mitigado por el alicaído bolsillo de ese trabajador de la educación que hoy busca una vez más el lugar que Mendoza le otorgó para crecer bajo el amparo de una educación que supo de reconocimientos, dignidad y respeto.

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